COMENTARIOS DE LA SEMANA

                                                           SUPERACIÓN

El escalar peldaños en la vida es bueno y encomiable. !Qué padre no se siente halagado cuando su hijo es becado, cuando al finalizar el año sale sin rojo en la libreta de notas! Cuando la esposa o el esposo escalan posesiones en el trabajo limpiamente. Cuando nunca se usa la «vara» para pedir favores. Cuando un buen militar o policía logra un «tallarín» más en el hombro.

Pero, hoy en día en que todo es corrupción, hasta los atracadores y rateros se están superando. En las ciudades están disminuyendo los atracos, los robos a domicilio y cuentos como la cascada y la monrra.

Ante esta situación la gente se pregunta ¿qué está pasando? ¿acaso hay más educación o se está llegando al corazón de la gente de mal vivir?.

La respuesta contundente es: !Qué tonto eres de pensar de semejante manera! Ahora los «choros», los pericotes, las ratas están como funcionarios.

                                                           APARIENCIAS

Luego del sismo del 70, era sintomático constatar que ante la visita de un ministro, una comisión de alto nivel o el mismísimo presidente de la república, la víspera se aplanaban y se regaban las calles polvorientas, aparecían de noche a la mañana plantas y flores frescas en los parques y jardines y se contrataba gente a cambio de una dádiva a que con banderitas flameadoras corearan los nombres de los visitantes y aparentaran felicidad y vendieran sonrisas.

Y esta costumbre se ha retocado un poco en nuestros días. Ya no son riegos y flores, ahora se voltean los asfaltos deteriorados por años, se amontonan cerros de pavimento, se inician las obras en las calles y avenidas. Se corta el tránsito y se convierte en locura la ciudad para los taxistas y transportistas que tienen que resolver los rompezabezas a cambio de duplicar los pasajes.

Y ¿por qué tanto laberinto? se preguntan una y mil veces los vecinos.

Es que SE APROXIMAN LAS ELECCIONES y los alcaldes reeleccionistas quieren aparentar que son CHAMBAS.

Pero el amor no es al chancho sino a los chicharrones. Ellos han encontrado su mina de oro en las municipalidades y levantar un poco de polvareda en vísperas de las elecciones o malograr el tránsito les da buenos dividendos con los intonsos y creídos de que son alcaldes trabajadores.

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