PUMACAYÁN

En el cultivo de las letras, sin duda alguna para este profano, lo más difícil es la edificación del verso por la belleza que debe contener. Luego, sin duda, es el teatro porque hay que conocer mucho y profundamente la caracterología humana: al violento, al parsimonioso, al patriota, al traidor, al amante insatisfecho, al celoso que teme siempre por la inseguridad del amor del ser querido, y tantas otras formas de vida que a diario y cotidianamente se ve en los diferentes estratos sociales.

            Y algo más con respecto al teatro, son muy pocos los cultores de este género literario, sin duda, por que las sienes de los dramaturgos no ostentan los laureles ni las plumas del pavo real.

            Por eso, y otras razones escondidas, es que en las bibliotecas son escasas las obras teatrales a nivel universal  y menos en las localidades más reducidas. Shakespeare, Lope de Vega, Antón Chéjov, García Lorca,  para citar a los más representativos de este género en el mundo, y en nuestra patria: Antonio Bueno Vallejo, Luis Delgado Benavente, Alfonso Sastre, Enrique Solari Swayne, Áureo Sotelo Huerta y nuestro paisano Ladislao F. Meza que además del periodismo, cultivó con acierto la dramaturgia. Hay otros más a quienes se les puede contar con los dedos de la mano.

            A esta pléyade de dramaturgos, últimamente se hace conocido Welligton Castillo Sánchez que saca a luz su obra teatral “Pumacayán” editado por el Instituto de Desarrollo Gerencial que dirige el Dr. Edgardo Muñoz Pardo.

            Mucho se ha escrito sobre la sublevación campesina de 1885 encabezado por Pedro Pablo Atusparia, pero casi nadie lo había teatralizado como lo ha hecho Castillo Sánchez a pesar de tener como cuna a Santiago de Chuco, tierra de nuestro poeta César Vallejo.

            Pumacayán es una obra muy bien lograda, llena de dinamismo que hace vivir al espectante momentos acontecidos en aquella época, fresca todavía de la Guerra con Chile, cuando la herida estaba sangrando y los habitantes del Callejón de Huaylas, estaban como si esperaran se encienda la mecha por el mínimo motivo como fue el aumento de impuesto, el corte de las trenzas, signo de mando y autoridad de los líderes campesinos.

            Castillo Sánchez, logra en las tablas, hacer revivir aquellos aciagos momentos y los enfrentamientos entre el ejército del estado y el ejército de los campesinos en clara desventaja, pero con el arma del coraje y el rencor hacia todo “mishti explotador y abusivo”

            Muere Atusparia pronunciando su último mensaje y el canto final grita a los cuatro vientos:

                        Habrán callado para siempre tu voz, taitay?

                        Habrán doblegado a tu pueblo para siempre?

                        Tu corazón palpita en el seno de Mama Pacha,

                        tu sangre entibia las heladas regiones.

                                                ¡Que esclavicen! ¡Que humillen! ¡Que opriman!

                                                Tu grito se alzará de nuevo desde el Pumacayán

                               &
nbsp;                tu sangre se extenderá y crecerá tu cimiente

                                                desde el Apu Huascarán hasta las arenas candentes!

                        ¿Cuál es tu verdad, padre Atusparia?

TELÓN

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