LAS LETRAS ANCASHINAS DE LUTO

Por: Néstor Espinoza

En nuestro análisis de hace unas semanas, alertamos sobre esta ùltima fase electoral e inclusive se hizo imaginar a los lectores yendo a emergencia en una ambulancia sanguchera, atacados no se sabìa, si por el sida o el càncer luego de haber entrado por una escalera elèctrica a un tùnel sin salida.

            Y en abril tambièn deja de existir el que era el mayor representante vivo de las letras ancashinas, el Dr. Carlos Eduardo Zavaleta, por una de esas extrañas disposiciones de la casualidad o del hado.

            Carlos Eduardo deja la vida cotidiana, biològica, lamentablemente finita, para pasar a la vida biogràfica y vivir en su palabra, en su fecunda obra narrativa, generaciòn tras generaciòn.

            Como hombre, genuino hombre del Ande, cordial amigo, maestro, por su sencillez y sabiduría, ajeno al diletantismo, a la enfermiza bùsqueda de reconocimiento o a la soberbia narcisista de los egòlotras. Dedicado devotamente sòlo a la creación y difusión de sus libros y a la enseñanza literaria. Hombre terrìgeno, siempre que podìa huìa del mundanal ruido de Lima a su natal Caraz, para solazarse con lo suyo y volver revitalizado a reanudar su tarea de escritor. Y ella, sin duda hoy està llorando con su lluvia y los rìos por la ausencia de su preciado hijo.

            Como escritor, el primer rostro narrativo de la generaciòn del 50, tal como lo afirma Ricardo Gonzàlez Vigil, introductor en el ambiente literario del Perù de las tècnicas narrativas modernas de Joyce y Faulkner, de las que bebieron los jóvenes escritores nacionales. Deja una obra ejemplar narrativa y ensayìstica por su cantidad y calidad.

            La Asociación de Escritores y Poetas de Ancash (AEPA) nunca olvidarà su fraterna, generosa y alta contribución en todos los eventos literarios importantes que pudo realizar.

            Al cumplir sus 60 años como escritor, los editores de la revista literaria “ARS VERBA” le dedicamos el quinto nùmero a su vida y obra y cumplimos con un justo homenaje en vida a su valìa literaria, del que quedamos muy satisfechos.

            Hoy el pesar nos embarga por su partida, pero su ejemplo y su obra nos fortalecen para seguir bregando, en el lugar que nos corresponde, por el desarrollo de la literatura de Ancash.

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