SIETE CENTÍMETROS DE POEMAS Y CANTO INVERNAL

A mi retorno de Lima, he tenido un grato recibimiento en mi hogar. Muchos libros sobre mi escritorio, que me han alegrado la vida.

            E incluso la tarea, no tan fácil, de escribir un prólogo que ya lo publiqué el domingo 05:02:12, aparte de otras obligaciones de escribiente.

            Por ventura, entre los muchos textos, encontré dos de un mismo autor, ALEX NIEVE de quien llegué a saber que es un conocido poeta chimbotano, pero desde muy joven, buscó la aventura, el intercambio de ideas y opiniones, buscador de nuevas musas, admirar el mar y sus serpenteantes aguas, y los picachos de blancura impoluta.

             Con este motivo se convirtió en poeta itinerante, pues pisó muchos pueblos de nuestro suelo patrio, sin conocer fatiga, menos cansancio, hasta que el destino, casi lo amarra a una estaca en Cochabamba, Bolivia, donde al parecer ha afincado sus trastes.

            Fruto de esta estancia son sus últimas producciones,  SIETE CENTÍMETROS DE POEMAS que al decir del prologuista Gonzalo Montero Lara, Alex Nieve,  canta “a la vida, la paz y el amor. Así Alex Nieve se yergue desde éstos siete fragmentos escalonados de pedestal, hasta la inefable atalaya donde deslumbra el lustroso filo de su poesía, que desnuda la regresión del hombre al fango y él ofrece la esperanza, para volar a la luz originaria e iluminar sin sombras a todos los hijos del universo”.

            Alex Nieve versa sobre la situación de varios países latinoamericanos, y hace un alto para decir: “Bolivia, un volcán erupcionando/ desde la piel/ desde el alma/ mientras los ojos del pueblo/ adelgazan su mirada/ hasta la flaccidez de la tristeza…”

            A su última producción literaria, Alex Nieve lo titula CANTO INVERNAL que “es música que desgarra y golpea el alma sensible del poeta por la pérdida del ser que le dio la vida”, según nos refiere Norma Mayorga al escribir un hermoso prólogo donde resume la intencionalidad del autor que dice con nostalgia: “Escucho la voz de mis heridas/ como rugir de mar iracundo/ y el torrente de mis dolorosas fuentes rompe murallas/ y estalla en mi pecho.”

            Y aún la pena más transida de dolor, como espadas de la Dolorosa, Nieves gime en la tumba de su madre: “Tan buena/ como la lluvia en la sequía/ la carne de la tierra estría/ para que nazca/ el trigo.” Es decir para él, con la muerte recién empieza la vida hecha masa.

            El poeta de Quillacollo, Roberto Ágreda Maldonado en su certera crítica dice de Canto Invernal: “es la metáfora del amor del hijo que vive, sufre y, como un gran naufrago que en alta mar, busca la balsa de la salvación, Alex Nieve, navega en la barca de la sublime poesía, para hallar consuelo a su dolor. En sus cinco cantos se sumerge en el inmenso mar de la ausencia y la tristeza. Pero agradece haber sido hijo y además, poeta, porque su canto es inmenso y testimonial”.

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