AÑOS JÓVENES, AÑOS VIEJOS…

Hay montañas que Dios los ha hecho con paciente constancia.

Esas montañas son ambicionadas a trepar por los aventureros deportistas para sentirse más cerca del cielo y así coronarse de gloria.

Hay montañas que si no vienen hacia mí, yo voy hacia la montaña, como decía Mahoma.

Y no faltan montañas de fácil acceso y otras donde el hombre usa sus más refinadas técnicas y sus recursos más astutos que le cuesta sudor y hasta lágrimas pero coronarlos le da la satisfacción de haber vencido a mil ejércitos o haber conseguido el anhelado sí de la chica más linda del valle.

¿Y qué les parece mi pequeña hazaña, el haber logrado este domingo 10 de diciembre del “Año del buen servicio al ciudadano”, haber logrado llegar aún con vida al número 700 de la edición de Página Dominical, esto es en solitario, haciendo de obrero de mil oficios, de muchacho mandadero a sentirse rey de un metro a la redonda?

Pero para esto, no faltan amigos, intelectuales de fuste, pensadores equilibrados, gente que quiere y sueña con transformar el mundo poniéndolos a todos en una sola balanza, escarba las cumbres ríspidas para encontrar la paz que gobierne a los hombres de buena voluntad o se convierta en director de orquesta que avive las voces del mundo o que los desiertos se transformen en el vergel para los que nunca han conocido la felicidad.

Créanme amigos del orbe, este pellejo de piel que guarda mis huesos ya no cabe de felicidad para acomodar los huesos húmeros de Vallejo, y los pies no se cansan de recoger los caminos que hizo al andar.

Con esta ocasión quisiera tender el mantel misterioso de Las mil y una Noches, para ofrecer a mis amigos cibernautas el banquete más solemne, el vino más escanciado, y desde Huaraz, la ciudad de los nevados, decirles gracias por acompañarme en mi dulce peregrinaje, en mi aventura frenética y en mi vuelo misterioso en búsqueda de mis más caros amigos.

Antes de estar acompañados por el ministro de salud, quiero justificar mi ausencia en la página web, por cuanto y en tanto esta se saturó y no dio para más y como soy ignaro en la materia, me he valido de un ingeniero de sistemas y a la verdad ha modernizado la página dominical, como algunos amigos lo han podido comprobar en sus inicios, pero es el caso que estoy esperando a mi ángel guardián, para que me dé las últimas instrucciones y desde entonces, les prometo solemnemente, seguiré el ritmo de trabajo constante para que conozcan a profundidad, este paraíso (y en algunos casos, infierno), llamado Callejón de Huaylas.

Con mis maderos añejos que me formaron en la dura tarea del periodismo y con los brotes que si no dan ejemplos, dan vitalidad, brindemos pletóricos de entusiasmo:

Ahora sí, con el ministro de salud…!!!!Saludddd¡¡¡

Gracias mil…

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