SOLO ME QUEDA DECIR: ¡GRACIAS, PERÚ! ¡Y ASEGURO VOLVER!

Rubén Lettieri

Hablando con unos amigos, con quienes nos conocimos en Argentina, en la ciudad de La Plata, y en un encuentro de escritores, me comentaron que en el Perú había un certamen itinerante en honor al gran poeta y escritor César Vallejo. Comencé a indagar cómo podría asistir y hacer ese recorrido por pueblos y ciudades andinas, ¡que nunca pensé que llegaría a conocer! Me puse en contacto con los organizadores de Capulí, Vallejo y su Tierra, que así se llama este movimiento, me anoté para ir, pero no presentía lo que me iba a ocurrir. ¡El descubrir un mundo maravilloso, y además historias, tradiciones y emociones sin fin! Para eso nos concentramos un domingo en Lima y ya estamos dentro del Palacio de Gobierno, con toda su prodigiosa historia, donde pudimos observar un gran despliegue militar de una ceremonia habitual que se llama El Cambio de Guardia, donde lo más hermoso fue contemplarlo desde dentro del palacio como si fuéramos los gobernantes. Y así en todo, lo importante de este viaje fue sentir estar al centro de la historia, en donde las calles, los edificios y hasta las casas hablan por sí solas.
La inauguración del peregrinaje fue en Lima, en la señorial casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, para luego tomar un bus rumbo a la ciudad de Trujillo, ciudad colonial en donde se desarrollaron ponencias y actos académicos sobre César Vallejo. ¡Todo un despliegue de erudición! Luego enrumbamos a una ciudad del norte llamada Guadalupe. ¡Me quedé impresionado por semejante recibimiento! en lugares donde se respira tanta tradición, donde conmueve ver gente que se desvive por enseñarte cómo eran sus ancestros que nos hacen sentir que en todo se respira cultura y más cultura. Pero lo más sorprendente y bello es que la juventud acompaña todo este despliegue de sabiduría con sus rituales y sus bailes.
Al día siguiente partimos a Otuzco y Huamachuco donde continuaron las hermosas recepciones con bandas de músicos, mostrando sus costumbres y con los estudiantes como el componente principal. Al día siguiente pasamos por Quiruvilca, un asiento minero, antes de arribar a Santiago de Chuco donde nació César Vallejo donde nos esperaban a cada delegación grupos organizados de estudiantes con un cartel que representaba a cada país asistente a este certamen. ¡Una manifestación apoteósica!, en donde nos emocionó ingresar a la casa donde nació y se crio ese gran escritor, hoy museo y donde se encuentra ese árbol que da nombre a todo este movimiento, ¡el capulí! Donde al final fue hermoso recorrer las angostas calles de Santiago de Chuco en la última noche, que para todos se nos ha hecho inolvidable.
Y así en cada ciudad, para culminar el último día en Angasmarca, ¡Cómo explicarlo! ¡Sentir que la gente nos espera!, con ese despliegue de danzas y manifestaciones folclóricas es algo increíble. ¡Está fuera de toda imaginación! Además, tanta cordialidad puesta de manifiesto. Sólo me queda agradecer, en primer lugar, al presidente de este movimiento, al poeta Danilo Sánchez Lihón. También a Mara García, a Irene Vásquez Ruiz, a Samuel Cavero y a la delegación de escritores y poetas del mundo, de Andorra, Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, México, Taiwán y de tantos otros países presentes. Como experiencia fue genial, como cultura extraordinaria, como paisaje hermoso, y ¡qué decir de la gente, estupenda! Solo me queda decir: ¡Gracias, Perú! Y aseguro volver el próximo año. al XIX Capulí del año 2018.

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