MADRE

No hay que dudarlo. Creo que en todas las épocas y en cada una de las circunstancias, se ha hablado de la Madre.

Pero pocos, y casi nadie ha enfocado el tema en su esencia, en su verdadera dimensión. Generalmente se ha enfocado desde las ramas y no desde la raíz. Es que el hombre intelectual al conocer tan cerca, pero al mismo tiempo tan remoto e inalcanzable, se volatiliza, se escapa del cuenco de la inteligencia la esencia del ser tan prodigioso que mantiene vívido al universo en sus diversos matices.

Madre, sé que tú me has traído a este mundo…qué duda cabe.

Sé que me has arrullado en tu regazo y al mismo tiempo me has dado el súmmum de tu ser.

Sé que has sufrido hasta el sacrificio por verme hombre de bien

Sé que tu génesis se prolonga con mi existencia y esa es la maravilla de la subsistencia de la creación de Dios.

Sé que eres principio y eternidad de vida, siempre que vivas bien con el Padre.

Madre, bendita tú eres entre todos los seres de la creación…

Estés junto a los seres que tanto amas, o estés presente en el cielo entre todos los seres celestes creados por Dios, eres sin duda la joya más preciosa, el numen más inspirado, la oración más santa y la caricia más tierna. Por los siglos de los siglos.

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