NO HAY PALABRA MAL DICHA, SINO MAL INTERPRETADA

Un joven jadeante llega ante su amigo y le dice:

-Oye, acabo de pelearme con el gordo “Chunchulín” por tu causa.

-¿por mí?

-Sí…tú sabes lo mucho que te estimo y no permito que nadie te ofenda.

-Gracias amigo mío…¿Y cómo ha sido la cosa?

-Resulta que te ha llamado “Fiscal de turno” y eso no lo tolero, porque bien te conozco que tú eres un digno y prestigioso ingeniero.

-¿Y por qué crees que me ha llamado “Fiscal de turno?

-Pues verás. Según “Chunchulín” dice que “para levantar tu muertito, te demoras una eternidad”.

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