EL PODER DEL RAZONAMIENTO

Una pareja de esposos tuvo un cambio de palabras muy subidas de tono al punto que pasó una semana y no cruzaron palabra alguna, un mes igual, seis meses, Dios mío no había signo de reconciliación y seguían durmiendo espalda con espalda.

Hasta que una noche, la esposa rompe el silencio y le habla al marido:

-Oye José, está bien que de la cintura para arriba estén molestos, pero de la cintura para abajo no tiene por qué pagar las consecuencias. ¿No crees tú?

-Claro que sí, después de mucho tiempo haz razonado bien.

-¿Entonces, qué esperas?

Y la armonía volvió al hogar, gracias a la mediación del “juez de paz”.

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