¿NO AL TRABAJO INFANTIL?

O es demagogia o es exhibicionismo el querer ser protagonista de manifestaciones públicas queriendo oponerse al trabajo infantil.

¿Estos señores, cómo creen que este pecho se ha forjado en la dura prueba de la vida?.

Huérfano a los trece años. Madre anciana, recursos económicos que escaseaban y otros mil problemas para los menores de la casa.

¿Entonces qué nos quedaba? Pues hacer frente a la vida, vencer las dificultades, solucionar los problemas y forjar el triunfo.

Y de esto nadie se enteraba…

Y a esto nadie llamaba explotación infantil ni Perico de los palotes. De “chulillo” de viejo camión, pasamos a ser mecánicos, luego terminar secundaria para querer ir a la universidad, pero el destino no lo quiso que sea así. Y aquí estamos bien parados, con la frente en alto y la mirada serena. Hombres útiles a la sociedad y ejemplo de trabajo y honradez a toda prueba.

¿Qué hubiera sido de nosotros si hubiéramos esperado a que hagan marchas y pasacalles por la ciudad pidiendo que no trabajemos?

Sin lugar a dudas, gusanos de la sociedad, gente mediocre, agachados de vergüenza por no haber sabido valernos por nuestros propios medios, por hacer dormir nuestras energías. ¿Qué le falta a un niño para que trabaje de acuerdo a su fuerza? Nada.

El futuro de ese niño debe ser más bien estimular a que sea útil, que se valga por sí solo y que en el futuro no sienta vergüenza de haber sido mantenido. ¡Becario de su familia y de la sociedad o un vulgar delincuente!.

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