MI TIERRA…ES MI TIERRA

Olimpio Cotillo

Les confieso en alta voz y con el alma desnudo,
mi tierra es tierra. Con todos sus males encima:
sismos, aluviones, huaycos, huracanes y hasta sequías.
No me importa, les confieso,
Allá los que lo abandonan, cuando más les necesita,
allá los que niegan a su madre porque la leche se secó,
o al árbol que ya no da frutos o la chacra es estéril.

Mi Huaraz, es mi Huaraz, tierra bendita
de gotas y torrentes azules en sus nevados,
de picaflores juguetonas y festivas
que se emborrachan de néctar
o de gorriones y jilgueros que trinan primaverales versos,
de eras preñadas de mieses
y asuanas celosas que fermentan chicha
para calmar la sed del labrador.

Amo, de verdad amo,
los barrios de mi Huaraz; a los antiguos y a los modernos,
a las señoriales avenidas y a las estrechas calles
a su floresta donde descanso madurando los pensamientos
a sus reposadas bancas donde madura mi admiración.
A sus niñas bellas de angelicales rostros,
a su pisar menudo y a su garbo de vicuña.

Y cuanto más pasan los años, amo a Huaraz,
porque me dio una madre de mágicas manos,
un padre de sabios pensamientos y ágiles plumas,
ambos sabían juntar a sus diez polluelos para arrullarlos,
aconsejarlos y formarlos en crisol de hombres buenos.

Del salvador Pukaventana, el 41, pasamos a los campamentos el 70.
Pero indoblegables, resignados a rehacer la vida,
a abrir nuevos surcos, con nuevas tacllas y mejores semillas,
a sobreponernos ante el dolor,
y a enseñar a los demás, que mientras vivos, hay mañanas mejores.

Llevando la cruz o enarbolando la bandera,
sigo amando a mi Huaraz,
Porque sé, que el Señor de La Soledad está con todos nosotros,
Porque estoy seguro, que mamá Belenita, vela mis sueños.
Amo a mi Huaraz y pido a Dios su grandeza…
Amo a sus ríos, Santa, Auqui y Paria y a los otros más arriba
y a los otros más abajo. Con los que regué mis sementeras
y a los otros donde me bañé en sus remansos.
Amo a sus puquiales: Ogcopampa, Casa Santa, Puquiocalle…
A su floresta de vivos colores, a sus bosques
y a los capulíes de esmeraldinos frutos y melocotoneros abridores.
a los gorriones y Santarrositas, a las torcazas y perdices
a los zorzales curas y en fin a los que me enseñaron a expresar plegarias
para que vuelvan las lluvias o cesen los temblores.

Amo a mi Huaraz:
Por su cuchicanca, cuy pilatado y puchero atocinado
Por sus bizcochos redondos tamaño la luna llena.
Sus alfajores, milhojas y también sus sabrosos cachitos…
Y no me olvido del tzchichi, molletes, cuarteados,
y las primorosas guaguas y llamas, tableadas por mamá.

Amo a Luzuriaga por su genio indómito y lealtad a San Martín
A Pedro Pablo Atusparia y Uchcu Pedro,
a Ladislao Meza y al “Brujo de los Andes”.
a sus mujeres generosas, y a sus hombres valerosos,
a los que lucharon por darnos una Patria Libre y soberana,
a quienes nos dejaron el enigmático Pumacayán, el ingenioso Janku,
Wilcahuaín e Ichic Wilcahuain,
Huaullac, Kanapún, Balcón de Judas
y otras escondidas tras la floresta.

Amo a tu luz de cada mañana y al albor de todos los días
A la lluvia cantarina a los truenos y relámpagos
Y en fin al maravilloso mundo que Dios nos regaló.

¡Te amo Huaraz maravilloso!.

Julio del 2016.—

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