UN PAÍS QUE SE DESMORONA POR CULPA DE TODOS.

Por Addhemar H.M. Sierralta (Perú).

 Pobre Perú. ¿Nos merecemos la corrupción e inmoralidad o es que somos así por naturaleza? No se puede decir que es solo gente de la derecha o de la izquierda. Tampoco blanquitos o cholitos. Ni de un específico nivel social, religión, preferencia sexual, o poder económico. Los destapes –que no son solo de ahora han ocurrido en la historia republicana- parecen ser algo más común de lo que parece.

 

Aparentemente –salvo error u omisión- en la época pre inca, durante el incanato y durante el virreinato la corrupción estaba controlada. El afán libertario permitió que llegaran San Martín y Bolívar quienes, teniendo como mujeres a Rosa Campusano y Manuelita Saénz, respectivamente, la primera oriunda de Guayaquil y la segunda de Quito, se dice que siendo ambas amigas obtuvieron en la cama que se formara Ecuador. Será verdad o mentira pero la independencia empezó a traer intrigas y acomodos, así como corruptelas y grupos de poder por alcanzar el dominio y manejo de los dineros del nuevo  flamante país.

 

Tal vez una monarquía como propuso Sn Martín hubiera sido mejor, quién sabe. Pero Bolívar quería ser “supra mandatario” y creó estados colocando en la cabeza a amigos y luego con la Constitución Vitalicia pretendió un poder sobre las naciones recién formadas. Pero sus lugartenientes se pusieron en contra suyo y terminó mal. De nada le valió –en Perú- eliminar a Monteagudo y Sánchez Carrión. La ciudadanía no lo quería. Es obvio que el mismo Bolívar detestaba a los peruanos.

 

DÓNDE RADICA EL VERDADERO CAMBIO.

 

Es obvio que el cambio real nace en la familia. Un hogar con principios y valores, con ética y moral, donde el amor, la solidaridad y el deseo de progreso se cultiven tiene las mayores opciones de forjar ciudadanos –que con ese ejemplo- tendrán una vida honesta y digna a pesar de los problemas que tengan que afrontar.

 

También es importante una escuela básica que mantenga esos aspectos mencionados en el párrafo anterior y que añada una educación cívica y patriótica con énfasis en un actuar permanente con disciplina, moralidad y calidad en el trabajo.

 

Es tiempo de dejar de echar la culpa de nuestros fracasos y frustraciones a otros. Es tiempo de erradicar los odios. Es el momento de ser más positivos, primero con nosotros mismos que somos los responsables de nuestra vida y luego procurando ayudar a quien lo requiere.

 

La proliferación de leyes no garantiza nada. El actuar del ser humano está por encima de las mismas. Tampoco ser profesional o tener buenas calificaciones coloca a los hombres y mujeres por encima de la corrupción. Así como tampoco evitar las reelecciones de todo tipo evitará delinquir. La base está en el comportamiento aprendido desde niño viendo el ejemplo familiar.

 

BUENAS INTENCIONES PERO FALTÓ MUCHO.

 

El mensaje del presidente ante el Congreso tiene muy buenos deseos e intenciones para tratar de hacer políticas de estado y tratar de unir a los peruanos para erradicar la corrupción y ser más competitivos para progresar. Pero la aplicación de los referendos y el mantener en las escuelas la ideología de género y una historia mal contada generarán enfrentamientos y posiblemente más tensión.

 

Si nacieron las religiones fue para ayudar a los humanos a mejorar. El tratar de atacarlas y desfigurar sus principios morales solo busca minar a la sociedad y a su base que es la familia. Todas las ideas pro comunidades LGTB, acerca de la identidad de género, sobre el aborto, la exageración de la onda feminista, etc., son parte de maniobras políticas de extremistas que buscan destruir esos principios y valores básicos de la humanidad. Pero, lamentablemente, se mantiene la ideología de género en las escuelas.

 

Lo lógico hubiera sido buscar un consenso multipartidario. La generación del caos es lo que busca la izquierda recalcitrante. Ellos pretenden desacreditar a los partidos políticos y a las instituciones básicas del estado para generar descontento. Situaciones parecidas se vivieron en otras épocas y países. El resultado fue dar cabida a gobiernos dictatoriales izquierdistas o de pseudo-izquierda coludidos con el narco tráfico lo que devino en miseria y muerte para sus pobladores.

 

Un anuncio para combatir decididamente la situación de terrorismo y narco tráfico en el VRAEM no se escuchó. Tampoco se dijo nada acerca de combatir la minería informal que destruye nuestra ecología y genera crímenes y explotación. Menos escuchamos algo para promover la industria de hidrocarburos. Tampoco nada específico para combatir la delincuencia y mejorar a la policía nacional.

FUENTE: Blog “Chiquián y sus amigos” de NALO Alvarado Balarezo

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