Crónicas de mi pueblo: PERÚ: PAÍS DE MERCADERES PERSAS (*)

Nuestro País nunca se ha quedado atrás. Por el contrario, hoy más que nunca ya está registrado en los anales mundiales.

Con el perdón de los profesores de historia. Esparta se caracterizó por ser un pueblo de hombres de acero. Roma un país conquistador. Grecia una nación de conocimientos renovados y país de artistas. Fenicia, patria de comerciantes y los persas, reducto de mercaderes.

El Perú no se queda atrás, es un país de ambulantes, de comerciantes informales. Un país de baratijas y dólares lavados. Conviviente del narcotráfico.

Hace unos días, Hernán Espinoza, Presidente de la Asociación de Propietarios de Restaurantes y Establecimientos afines, fue claro al manifestar que en reunión con miembros de la comuna huaracina, había sostenido su predisposición de pagar los tributos y exigía igual obligación de parte de los ambulantes y comerciantes informales:

 

¡No se oye padre!

 

En esto tenía mucha razón. Los informales no pagan ningún tributo ni gabela y más bien contribuyen al desaseo de la ciudad, al desorden y al caos.

 

¡No se oye padre!

 

Mientras algunos sectores se pulen por presentar bien a sus pueblos y turísticamente hablando luchan por hacer de su ciudad más atractiva y acogedora, los ambulantes hacen todo lo contrario.

 

¡No se oye padre!

 

Por eso algunos comerciantes están pensando cerrar sus tiendas y ganar las calles. Allí no van a pagar licencia municipal, patente de ventas, libreta tributaria, agua, luz, ni baja policía. Lo único en que gastarán será en unos metros de plástico, tender y recoger la mercadería cada día y punto.

Como habrán podido observar, hay varias líneas de venta: desde aparatos eléctricos, ropa, golosina, dólares…!Qué más quiere el público!. También hay licores y no falta el “caliche”.

El Perú es todo un mercado persa

Nos hemos hecho famosos en el mundo. Lo peor, cuando alguien dice que deben ser reubicados o deben observar sentido de orden e higiene, responden con un grito en el cielo: “eso no puede ser”. Que la crisis económica les obliga a buscarse la vida como sea. Que primero es el sustento de los hijos.

Vaya ¿Y el caos, y el desaseo, y la evasión tributaria?

 

Verdaderamente: ¡No se oye padre…!

 

(*) Del libro, Tiro al Bull de OCC, pág. 42 al 43 ediciones KAFE. Esta crónica fue leída en una emisora local el 19:03:91.

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