HIPÓDROMO

Un día, un profesional mediocre que sacó el título por las ramas, quiso faltarle el respeto a su amigo que era otro profesional de quilates, pero modesto con lo que era.

El vanidoso decía que él era el mejor entre los mejores y que nadie se atrevía a “ponerle la pata” porque se los envolvía “al toque Roque” en conocimientos y recursos económicos.

Entonces el amigo, que por largo rato había permanecido en silencio escuchando las sandeces de su amigo, le recordó lo que cuando eran estudiantes surgió las palabras del profesor de ambos, cuando dijo:

-Hay estudiantes que les apena ir al hipódromo y ver que hasta los caballos logran terminar su CARRERA… ¿Te acuerdas de ese nuestro profesor?, le preguntó al presuntuoso.

Cuando le buscó con la mirada por todas partes, había desaparecido como por encanto.

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