PARLAMENTO “KIT”

Por: Olimpio Cotillo C.

         Tres entrañables amigos ingresaron a un restaurante, se sentaron lo más cómodo posible. Dos de ellos pudieron una entrada, una sopa “consomé” y un churrasco “montado”.

El tercer amigo no pidió nada de nada, solo deglutió saliva tras saliva y una mirada devoradora a los platos de sus amigos.

Para quienes observamos este terrible cuadro del suplicio de Tántalo, fue un martirio.

Terminado el almuerzo suculento de los dos personajes, salieron desperezándose ávidos de reposo, en tanto que el infeliz hambriento, a lo único que atinó fue a tomar un mondadientes y sacarse de cada resquicio una presa imaginaria que nunca probó.

Con razón muchos sostienen que la solidaridad ha desaparecido…

Aunque no crean, en nuestros pueblitos más alejados, en los hogares más humildes aún se practica la solidaridad como un mandato divino: dar de beber al sediento, de comer al hambriento, posada al peregrino.

Un pan, una fruta, un plato de comida, cualquier pobreza es compartida con gusto. De lo contrario en esta época de crisis habrían muertos por inanición o por asistir a ver a los pocos comensales en la mesa de la competencia.

A propósito, el proyecto de ley sobre “impuesto a la solidaridad” enviado por el Ejecutivo al Legislativo, no prosperó por una sencilla y maquiavélica razón: Los pocos no pueden mantener a los muchos. Tiene que ser lo contario: Los miles de pobres del Perú, tienen que subvencionar para el disfrute y buen paladar de los pocos ricos.

¿Cómo es que los pocos ricos iban a mantener a los muchos pobres? Absurdo e ilógico, fuera de costumbre y nunca atravesado por las mentes de los “defensores del pueblo”, para el “cambio de estructura de los pobres y humildes” como nos tienen acostumbrados en sus campañas pre electorales.

Ni la Comisión de Presupuesto, ni la Comisión de Economía del Parlamento, donde están todas las tiendas políticas –entre ellos los llamados defensores del pueblo – dijeron esta boca es mía.

Por el contrario y como una ironía se aumentan las bonificaciones y hasta los viejitos senadores cobran en dólares por “escolaridad”. Estos venerables no tienen hijos menores (Salvo los reconocidos).

El impuesto a la solidaridad para estos señores era una ofensa. Resulta que tenían que contribuir los que ganaban más de 500 millones de intis. Esto fue inicialmente y para promover descontentos, los diputados (siempre “sapirocos”), consideraron porcentajes hasta para quienes ganaban 200 millones de intis. Al final se anuló el proyecto por completo.

Ahora están pensando poner impuesto al agua, luz eléctrica ¿Quién paga todo esto?. El más pobre, el que nunca protesta, el que no tiene la sartén por el mango. El que llevó (por delegación) a 180 diputados y 60 senadores, a los que pensó le iban a defender e iban a buscar su felicidad.

Y como siempre, habrán los comensales que tengan siesta y estén bien “pacha lazán” y los otros, con el mondadientes, como buenos mineros, seguirán buscando la presa que nunca comieron.

No hay bull, todos los disparos al aire por parte del “parlamento kit”.

 

(*) Del libro Tiro al Bull de OCC. Pag. 49 al 50. Ediciones KAFE. Esta crónica fue leída por una emisora local el 03 Jul. 1991.

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