VIVEZA POLÍTICA (*)

Hay quienes son verdaderos analistas y calculadores. Ponen las cartas sobre la mesa y una, siempre lo esconden bajo la manga. En algunos casos y según las circunstancias salen a las calles, encabezan las manifestaciones, pintan las paredes o pegan los afiches de sus líderes y hasta incendian puertas o rompen vidrios de las ventanas aprovechando la negrura de la noche.

No les importa ser del pan, pon, chin y otras siglas que existen en este país democrático.

En las conversaciones esgrimen ser “políticos”, arguyen que el hombre es un “animal político”. Para ellos no hay los “independientes” que es sinónimo de blasfemia.

Lo que quieren es que nadie se escape de ser un político “bien animal” dejando de lado “el arte y la ciencia de gobernar para las mayorías”, pero sí, servirse del poder para sus voraces apetitos.

Conozco a muchos que en momentos no muy santos, exhiben sin ningún rubor, carnet de todos los partidos políticos: de izquierda, derecha y centro. Son los malabaristas en política, los “lunacráticos” como los califiqué alguna vez, porque están en todas las fases. Son los ubicuos, los magos, los hechiceros de destinos.

         Sin duda que hubieran estado en Cambio 90, pero no fue necesario. En la Comuna está el PPC pero es como chancho flaco que da poca manteca. En la Prefectura, es hueso para otros. Entonces sacaron la carta de la manga: en la Región, aquí está la mermelada y aquí me quedo.

¿Ya ven?, para algo sirve tener carnets de todos los partidos y como alguien dijo: ¿acaso no soy del todo zonzo?

Y recomiendan hacer igual a sus amigos, unos aprenden, otros rechazan según su convicción.

-Te apuesto a que odiabas al Movimiento Libertad.

-¡Qué tonto eres!, si hasta la foto de Mario Vargas Llosa ya lo tengo bien enmicadito y ya firmé el padrón para el 95…

¡Qué bárbaro! Hay quienes son químicamente puro politiqueros.

Pero llegado el momento los “independientes” dirán lo que sienten. Harán lo que más pueden. Criticarán lo bueno o malo que se haga y ayudarán en lo que más se necesite. No hay rabo de paja.

 

(*) Crónica publicada en el libro Tiro al Bull de OCC, Pág. 51, ediciones KAFE. Fue leída en una emisora local en la mañana del 10 de julio de 1991.

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