EL ÚLTIMO ADIÓS

Esta madrugada uno de diciembre del 2018, los gorriones y zorzales inquilinos del único palto que tengo, en la jungla de mi casa, se han silenciado inexplicablemente.

Igual sucedió cuando murió tío Serapio, abuelita Petita, mamá Consuelo, papá Cantalicio, todos ellos hace ya muchos años.

Volví a observar este silencio taciturno de las aves, cuando hace poco falleció mi hermana María Salomé, Foncho y últimamente, María Asunción un día para no olvidar jamás como uno de Diciembre del año 2018.

María Asunción, fue la mayor de diez hermanos a quien la respetábamos como a una segunda madre, porque supo conducir, por delegación de Mamá Conchi, con acierto, cariño y amor filial para con los menores.

 

MAESTRA INOLVIDABLE

María Asunción, fundó la Escuela Unidocente de Tincu, como dijimos en nota anterior, luego en Shansha a pocos kilómetros al Sur de Huaraz, se trasladó al Jardín Infantil 122 de Huaraz donde sirvió como docente y luego como Directora tpcándole el honor de inaugurar el local en la Av. Tarapacá y en la Vespertina del Colegio de La Libertad dejando profunda huella de producción educativa en todas sus facetas de cuyo hecho son testigos las diferentes promociones que formó.

 

UNA FE INQUEBRANTABLE

En el año 1992, se conmemoró los 50 años de la Archicofradía del Perpetuo Socorro, una institución dedicada a las alabanzas a Dios y su Madre la Virgen María. Todo este tiempo y hasta hace poco, lo presidió y lo mantuvo vigente, la profesora María Asunción a quien acompañaba un grupo de damas de la ciudad de Huaraz.

Y cuando, luego de un tiempo se deterioró el piso de granito del templo del Señor de la Soledad, la Archicofradía se encargó de pulimentarlo, mejorándolo notablemente.

Igualmente, en la misma Parroquia, atendieron por largos años, el Comedor Popular, donde la gente indigente tomaba sus alimentos gratuitamente.

Y como ciudadana, la profesora María Asunción guardó una vida ejemplar de servicio social.

 

MADRE HUARACINA

En 1993, la profesora Cotillo Caballero, donó una hermosa imagen del Corazón de Jesús a la Asociación de Cesantes y Jubilados de Educación de Ancash (Casa del Maestro) y desde entonces se le venera como Patrono de la Institución. En el SERAS (Servicio de Asistencia Social) de la Casa del Maestro, fue socia activa hasta su muerte. Estas cualidades, sin duda valieron para que la Municipalidad de Huaraz, la elija como Madre Huaracina así como Madre ADCIJEA, cargos que lo desempeñó con dignidad y ejemplar comportamiento.

Durante sus exequias, que fue el día de ayer, un numeroso séquito acompañó sus restos mortales, tanto en la Misa de Cuerpo Presente en el Santuario del Señor de La Soledad, así como en su entierro en el Cementerio “Presbítero Villón” de esta ciudad, por cuyos actos de solidaridad de las instituciones, grupos de oración, la Directora de la IE N 122 y Personal Docente, amigos y población doliente, lo acompañaron hasta su última morada, los familiares de la extinta, agradecen eternamente, gracias, mil veces gracias.

50 AÑOS PULSANDO LAS CUENTAS DEL ROSARIO

Cuando el hombre busca afanosamente su destino y se pierde en lo insondable de los misterios; cuando su incapacidad por comprender su origen no tiene explicación y linda con lo absurdo, entonces, vencido, recurre a crear a un Ser superior, omnipotente y lejano, ese es Dios, al que se busca afanoso su origen sin fin. Está en todas partes, pero no se le ve.

Cuando uno se zambulle a otros misterios, aparentemente más simples, no por ello conocido, la de encontrar su propio origen, la de encontrar el hilo de su SER. Cuando uno se pregunta afanoso en momentos de soledad ¿de dónde vengo? ¿dónde he estado?, yo que gusto, palpo, huelo, veo y como tal vivo. Entonces se recurre como el filósofo para decir: “pienso, luego existo”.

Estas elucubraciones misteriosas hacen que la gente se busque en gremios, para elevar oraciones y de hinojos ante un crucifijo a una imagen del Hacedor de todas las cosas, a EL que es bálsamo, a EL que es consuelo, le pide, le implora.

En los atardeceres, cuando el sol, ya maduro, alista sus rayos para dormirse tras el horizonte, comienzan las oraciones con voces agudas y graves en un rincón del templo o en lo más privado de la casa:

 

San Blas…(dice la voz que hace rezar)

Ora pro nobis…(responden en coro)

San Hilarión…

Ora pro nobis…

San Camilo…

Ora pro nobis…(ruega por nosotros)

Y alguna anciana, somnolienta, a cada nombre de los santos, no sabe lo que responde:

San Jorge…

“mishi nopís…”

San Lucas…

“ucush nopis…”

 

Las penitentes siguen inmutables con sus invocaciones: “por los afligidos, por los caminantes, por los descarriados, por las almas benditas del purgatorio, por las necesidades corporales y espirituales; por los niños, jóvenes y huérfanos, por las vocaciones sacerdotales, por los agonizantes.

Pensar que todo esto y mucho más se ha pedido durante cincuenta años, no es cosa de broma. El espinazo se encrespa de solo imaginarlo.

Y aún falta el Santo Rosario que durante cincuenta años se ha pulsado sus cuentas. Cincuenta años de los que se tiene recuerdo para juntarse como gotas de rocío y formar el riachuelo y más tarde aumentar las olas del mar, que es la fe.

         Cincuenta años, es decir las Bodas de Oro de la Archicofradía de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que con mansedumbre y beatitud, sus socias suplican por los afligidos, navegantes y astronautas…

 

(*) Del libro “Tiro al Bull” de OCC, ediciones KAFE. Esta crónica se leyó en una emisora local el 01 de Julio de 1992

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