ROSA CERNA GUARDIA

HUARAZ, 31 DE JULIO, 1926, LIMA, 10 DE DICIEMBRE, 2012

 

FOLIOS DE LA UTOPÍA

 

TERNURA EN OVILLOS DE LUNA

 Danilo Sánchez Lihón

 

  1. El mejor signo

 

Invitados por la embajada de Francia en Lima a fin de homenajear a François Fauces, director de la Editorial Le Pere Castor – Flammarion presente en el Perú por esos días, participamos varios escritores en un coloquio denominado Esposition Litterature pour Enfants, que se realizó en el señorial local de la Librería Studium, situado en la recoleta Plaza Francia, entre el 6 y 14 de octubre del año 1983.

La moda en esos momentos era hacer una separación drástica entre literatura y todo lo que fuera educación, aludiendo a que lo que más hacía daño al arte era el “pedagogismo” y que aquel altar de lo estético se pudiera contaminar con la escuela.

Casi todos los autores incidían en señalar este aspecto como si el mal, o la adverso para el arte proviniera de las instituciones educativas, o desde los maestros, o de quienes tuvieran la debilidad de querer enseñar a través de la literatura.

Al final de la jornada le tocaba participar a Rosa Cerna Guardia, la misma que sin aspavientos era y es la mejor escritora de literatura para niños, laureada con los premios IBBY de Chile, Lazarillo de España, como con los primeros puestos en los premios: “José María Eguren” y “Juan Volatín” del Perú.

– Bueno, –empezó diciendo, sin querer alardear y con sincera humildad–, yo escribo mis cuentos en la pizarra, delante de los niños y en el aula de clases. –Frases que no solo constituyen una cátedra, sino que señala el mejor signo de la literatura infantil en el Perú, que como ninguna otra en el mundo está ligada al noble ejercicio de formar valores y educar.

 

  1. Belleza y armonía

 

El libro por el cual es mayormente célebre Rosa Cerna Guardia es “Los días de Carbón”, historia entrañable que sigue las aventuras de una niña y su perrito negro como el carbón, donde la narración fluye en una trama clara y directa que va presentando la visión de una protagonista tierna quien madura con cada suceso que le ocurre en compañía de su perro y en íntima relación con la naturaleza y con el ambiente en que vive.

Esta obra constituye así una fidedigna expresión de los paisajes, de los hombres, de las cosas, de las costumbres, de toda la vida de un pueblo de la cordillera andina, como es Huaraz.

Carbón es negro como la   noche. Me lo trajo mi padre una tarde de lluvia bajo el poncho y me lo echó a los pies como si me tirara un copo de lana negra, tibia y esponjosa, mientras mi madre calentaba la comida y el agua resbalaba en los tejados.

Apenas cabía en la palma de mis manos.

No se movió. Estaba aterido. Sólo su hociquito húmedo, ansioso de comida, cambió de sitio.

Afuera tronaban los rayos y parecían meterse dentro de la casa. Lo escondí entre los pliegues de mi falda después que tomó |u sopa y ambos nos quedamos dormidos junto al fuego.

Me parece que en sueños le puse el nombre de Carbón. ¿Qué nombre podía quedarle más a tono con su tamaño, su forma y noche oscura en que llegó?

 

  1. Una flor de cuentos

 

Otra obra representativa de Rosa Cerna es Una flor de cuentos, conjunto de variados relatos amenos e interesantes, tanto para niños y jóvenes como también para adultos. Como su nombre lo indica, tienen en la belleza y la armonía su eje central, donde la prosa es armoniosa y delicada, lo que hace que los relatos sean excelentes para animar un plan lector. Tiene todos los matices: la leyenda, la fantasía, la picardía, el romance.

Los cuentos son siempre relatos de hechos o asuntos pasados, reales o imaginarios. Hay en nuestra habla popular expresiones como: “No me vengas con ese cuento” y “Anda con ese hueso (cuento) a otra parte”. Pero esta no es la respuesta que espero ruando te anuncie que hay una flor de cuentos para ti, porque como sé que te gustan los cuentos los he escrito con mucho cariño.

Los cuentos son cuentos porque son asuntos pasados, algunos tan distantes que se pierden en el tiempo, otros no tanto; es más, pueden haber sucedido recién hace unos segundos o no haber sucedido nunca, y solo existen en la mente o imaginación del autor.

En Una flor de cuentos encontrarás la fantasía, el ángel, el misterio, la picardía, la aventura, el asombro, el romance, el secreto, la ficción o la realidad que hay en nuestra tradición. Mi deseo es que al ir descubriendo su encanto te conviertas en mi nuevo narrador de cuentos.

Otros títulos de esta autora son: “Tataramundo” y “Al alcance de los niños 1 y 2”, que constituyen una maravillosa recolección del folclore literario de su tierra; y “La alforja del jorobado”. Es autora también de poemarios como “Imágenes en el agua”, “Figuras del tiempo”, “El mar y las montañas” y “Desde el alba”. Y de acertadas antologías como: “Los niños del Perú y sus poetas”.

 

  1. Mundos utópicos

 

Rosa Cerna Guardia logra, desde muy temprano en su obra, separarse de la literatura infantil reincidente en los relatos saturados de exotismo y que recurrían para todo a lo providencial para la solución de cualquier problema que se presentara en el argumento de la obra, rasgo propio de la literatura infantil tradicional. Presenta así niños y niñas muy cercanos a la realidad de sus lectores comunes y corrientes, dentro de la casa paterna, junto a las mascotas, inmersos en los sentimientos hacia la familia y hacia los amigos. Y esto, sin necesidad de caer en la crudeza que muchos autores realistas buscan inclusive a propósito y como objetivo.

Sin embargo, esta vuelta hacia al mundo inmediato y cotidiano no significa que la autora se aleje ni pierda el rico venero de la fantasía, sino muy por el contrario la asimila, pero con sutileza y hechizo.

Lo innovador en ella es que su prosa hace de una actividad cotidiana, como puede ser alimentar a una mascota, una aventura llena de sentimientos y a la vez sortilegio asumidos con dulzura, divagación y éxtasis, ¡y magia de la palabra!, muy propios de la literatura infantil.

Sus descripciones desbordan cariño hacia el paisaje del lar originario, hacia la persona confidente, a los primeros sentimientos complejos que siente el ser humano en su infancia. Y es que Rosa Cerna propone mundos utópicos que los niños pueden anhelar y vivenciar a través de sus páginas y poner en práctica en su realidad inmediata.

 

  1. 5. El mañana de los niños

 

En cuanto a los temas, debemos señalar tres predominantes en la obra de Rosa Cerna Guardia. Ellos son: la comprensión, la inclusión y la solidaridad. Este último es quizás el tema más recurrente en la obra de esta creadora y que se desarrolla significando la unión en el nivel sentimental y anímico entre seres muy diferentes e incluso antagónicos.

Esta unión se logra a través de la coincidencia de sentimientos entre los personajes, quienes encuentran armonía gracias al descubrimiento de que somos familia, prójimo y semejantes.

El tema de la comprensión le permite a Rosa Cerna ingresar al fondo del alma de sus personajes, para entresacar aquellas fibras que lo entrelaza con las demás personas, hallando en el extraño y diferente una identidad tan valiosa como la suya.

En este proceso, la autora ubica también el tercer tema: la inclusión que logra hacer que sus actores en las situaciones que viven se sientan hermanados pese a las naturales diferencias que caracterizan a cada uno de los seres humanos. Quizás en esto aflora su actitud de maestra, siempre atenta al ser y al comportamiento de niños, jóvenes y adultos que a ella acuden y a ella se acogen.

 

  1. Mujer de ternura suprema

 

Rosa Cerna es quien bajó desde las altas montañas y pudo finalmente llegar al océano, y a la inmensidad a quien dice:

Acaricio en tus ojos

la forma de los peces

y todo lo marino que acontece en ti,

las grutas que la esponja cala bajo el agua

el incesante ruido con que se mece el mar.

La nevada espuma que golpea las riberas

y la remota estrella reflejada en tu ser.

Creo que ese mar palpable o supuesto, real o inventado es su propia perfección y su propia infinitud.

Nada mejor para ilustrar todo lo dicho en relación con Rosa Cerna Guardia, lo que ella misma nos expresa en el pórtico de “Los días de Carbón”, con lo cual quiero finalizar esta nota de nostalgia y de adhesión plena a su ejemplo de artista y de maestra.

Es en estas palabras en donde encuentro el secreto de su mensaje, la imagen y la metáfora profunda de su existencia, espejo de lo que ella es espiritualmente, cuando nos habla de este modo:

 

  1. El rozar de sus alas

 

Poseo como nadie, la imagen del ave que un día murió en mis manos. Me ha quedado para toda la vida su último temblor y sus suspiros.

Es como una huella que llevo; por ella, todos podrán reconocerme como la mujer que tiene en su mano una cicatriz embellecida por la semilla del trigo que, teniéndola en el pico, no alcanzó a tragar.

Llevo esa semilla dentro de mí como si llevara un secreto muy hondo por hermoso y querido.

Su corazón ya sin palpitación, está unido a mis latidos y sus ojos me miran a través de todos los árboles que miro.

A veces cuando estoy triste pienso en ella.

Su alma que vivió en los cielos me hace sentir la frescura del aire que rozó sus alas; entonces, recuerdo que llevo este secreto y me siento feliz.

Y creo también que estas son las palabras emblemáticas para toda la vida y obra de esta poetisa de la vida, esta decantadora de los sentimientos más sutiles del alma humana, esta mujer de la ternura suprema, ovillo de luna y madeja de sol.

 

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