2019, AÑO DE FE Y ESPERANZA

Sin duda alguna, el año 2019 será de fe y esperanza para un destino mejor.

Quien pierde la fe, fracasa en sus ilusiones.

Quien pierde la esperanza, está derrotado en su propio laberinto.

El optimista, por lo menos tiene en cuenta el dicho “No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista”.

Sin embargo la realidad duele. Como por ejemplo ver todos los días de todos los años la guerra fratricida en los países árabes en donde no hay un día de paz y sosiego. Un día en que se vea un brazo de hermano o una sonrisa de felicidad.

Y lo peor que las misiones suicidas tratan de extender su perniciosa actitud hacia otros hemisferios por tener la sed de venganza o qué sé yo.

Ver, oír o leer el sueño de hegemonía de los dictadores, que no faltan en algún rincón del mundo quienes desean hacer prevalecer sus absurdas pretensiones de grandesa a costa del malestar de sus propios ciudadanos. Entendemos que los gobernantes deben servir a sus pueblos. Lograr su prosperidad y desarrollo y aspirar al anhelo más acariciado que es la felicidad.

En lo que respecta al Perú, un grupo de “parlas” se dedicaron de alma y cuerpo “ a la confrontación más absurda propio de resentidos políticos al haber perdido en las elecciones.

Y han ido martillando este accionar y hasta lograron deponer a un Presidente legítimamente elegido por el pueblo. No conforme con ello intentaron hacer lo mismo con el actual Presidente que dueño de sí, puso orden en el gallinero y con la ley en la mano obtuvo un contundente apoyo del pueblo peruano en un referéndum que hizo añicos las absurdas pretensiones de ese grupúsculo que se había encaramado en el Congreso, no para hacer leyes a favor del pueblo, sino leyes con nombre propio para torpedear al Ejecutivo o sacar ventajas para sus propios intereses…y a esto, ellos llamaban “democracia”.

Esta es la parte positiva que alienta a los peruanos a tener fe en el mañana, a acariciar la abundancia o por lo menos a tener optimismo y vivir en paz como antesala de mejor vida.

2019, líbrame de las carencias, llena el cuenco de mi mano con agua pura o bienes que fortalezcan mi cuerpo. No me abandones ni un día de los 365 que nos ofreces en tu calendario. Que así sea.

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