UN CEBICHITO MAÑANERO

Por: Olimpio Cotillo C.

 

         Una mañana muy temprano, así se llama aquí a una hora antes que canten las avecillas del cielo y de los bosques también, doña Penélope, hizo abrir la tienda comercial a su amiga de juerga.

-Oye, comadre…ja, ábrete dos “chelas” que vengo con la “perseguidora” a cien kilómetros por minuto.

-Yaaa, ¿a estas horas vas a tomar?

-Yo tomo a la hora que se me antoje, al igual al gusto que uno tiene de mari…doooo.

-Jesús, santo dios ¿Cuál de los pulgos verracos te ha picado?

-La identificación no te lo voy a decir, porque… porque, tú eres capaz de quitármelo.

-Ni que estuviera en ayunas. Aquí está tu pedido y…y…cántate la canción en so mayor.

Gertrudis, puso las dos cervezas sobre la mesa y con la mano derecha hizo el ademán de cobrar.

Sin inmutarse, al ver que insistentemente doña Gertrudis, le cobraba, Penélope, fingió levantar la voz al mismo tiempo que golpeó la mesa:

-Oyeee ¿qué te pasa? ¡Estás faltando el respeto a la primera dama de la ciudad! ¿Quieres chocar con chocano…?

-¡Ni en la isla!…Pero bien conozco el país de las maravillas dónde vos, usted, es la susodicha reina de las trampas.

-¿Qué dices, mimosa de mis piernas?…No me molestes, porque puedo agarrar la “varita mágica” de mi esposo y desaparecerte.

-Velita mágica, dirás…

-¡Qué, tú también lo conoces?

-Así rumorea la gente…

-¿Y cómo se toma este licor amargo, si aún está cerrado?

-Yo también tengo mi varita mágica y se llama “pago al contado”

-Ay, jiju…casi me agarras. Plata y marido, nunca me han faltado, ¡ábrete oigas! Y no te hagas la “estrecha de magallanes…”

-Cuidadito yaaaa…bien te conozco… (Sabía que Penélope nunca le pagaría)

-No te preocupes, yo no pago por partes, al final arreglamos la cuenta.

Penélope se acomodó en una amplia silla y jaló otra a su lado.

-Yaaa…”vengue” a mi lado, que sola no tomo…

-Ahhh, esta Penelo…cuándo no con su genio.

En ese momento los clientes comenzaban a tocar la puerta de la tienda y obtenían como respuesta de Penélope:

-Hoy no se atiende al público…cerrado por intoxicación alcohólica, y feriado no laborable.

 

XXX

 

Y la fiesta entre las dos comadres se armó “como las propias rosas”.

Durante la tertulia, Penélope hablaba de su prosapia, de que descendía de una familia de nobles. Debes saber, pichirruchiii – decía despreciativamente- , que mi sangre es azul y no plebeya como la tuya.

Al escuchar por enésima vez este cuento, Gertrudis arremetía con una contraofensiva. ¡Dime, mujer de nobleza real, ¿de qué te sirve el color de tu sangre si no tienes ni un céntimo en el bolsillo? ¿Si eres noble, por qué te has casado con un chofer de camino torzalado?…Hoy lo que vale es el contenido de tu “cocoa”…!Que domine el teorema de “Cuales”…

-Tú qué sabes, piojo de pobre…hablas porque has oído aquí la discusión de los borrachitos, pero no sabes ni dónde está tu fogón…

-¿Qué no sé?…Ahorita está hirviendo una gallina “cala cunca” para tomarme más tardecita un “calderón” que resucite mi “hambrosio”.

¡Ay…ay…mamacita linda, no hables cosas “tristes”. A propósito, por qué no nos servimos un cebichito…yo conozco un sitio de “Cinco Tenedores” donde preparan al “hijo del mar” como la “puuuucha ma´re”.

-Hay no mamacita…allí sí no te acompaño.

-¿Qué dices?…!que no vas conmigo? – la jala del brazo y la obliga a cerrar la tienda – en marcha te he dicho.

Y trastabillando salen rumbo a la cebichería.

 

Xxx

 

Entraron a la cebichería “Pídete la otra”, y de arranque Penélope usó sus mejores armas de convencimiento para embaucar al mozo cordillerano:

-Buen día, “caballero de fina estampa”, como podéis ver, aquí traigo a esta moza que no ha podido eludir el anzuelo que le he tendido y como vos comprenderéis, traemos un “apeto” de los mil diablos ¿Qué tenéis para ofrecer a estas damas que tenéis frente a vuestra nariz?

-No le entiendo señora…por favor, hábleme en cristiano…(dijo el mozo intrigado)

-Por lo que veo, estáis en la luna de Paita y en el sol de Sechura, listo para caer a mi “trampolín”.

Mientras tanto, Gertrudis, sudaba la gota gorda de vergüenza e incertidumbre.

-¿Y vos no decís nada? Preguntó Penélope.

-¡Yo! ¿Qué puedo decir…?, respondió Gertrudis

Penélope, se dirigió al mozo y le pidió:

-Caballero, traedme cuatro “chelas” y dos cebiches de “lenguado”

-Lenguado no hay, señora.

-Entonces de “robalo”

-No hay robalo, señora.

-Entonces ¿qué pescado fino tenéis?

-Bonito, no más hay, señora.

-Dios mío, a qué clase de cebichería he entrado. Ya pues, qué vamos hacer, traedme dos cebiches de bonito, pero “bien taipá” ¿Y las cuatro chelas ¿A qué hora vos servís las “chelas? ¡Pedazo de guanaco…!

-No sé qué cosa habla la señora, se preguntó intrigado el mozo a lo que Gertrudis le sacó de dudas:

-La señora te ha pedido cuatro cervezas y dos cebiches bien servidos…

-Ahhhh…

 

 

Ya era bien entrada la tarde y la pareja de amigas se contaban por dos cada una por efectos del abundante licor.

Hasta que el dueño de la cebichería, exigió al mozo a que cobrara por el consumo desmesurado de las dos damas.

-Señora, por favor cancele la cuenta, pidió el mozo.

-¡Qué cosa! ¿cómo vos se atrevéis a levantarme la voz, muchacho insolente!? ¡Solo en este carabanchel puede suceder tal infamia!…!Llamad a los espíritus de más allá del infinito a calmar mi ira, antes de desaparecer a este inmundo que me ha faltado el respeto!

El mozo, intrigado por las gesticulaciones y ademanes nunca vistos por él, corrió a llamar al dueño del establecimiento para que resuelva el inusitado problema.

En efecto, el dueño acudió ante las dos damas con ánimo de buen mediador y suplicó a Penélope a que se calmara.

-Cálmese, señora, el problema no es para tanto…

-Claro que no es para tanto, interrumpió Gertrudis.

-Mire usted, dijo el dueño de la cebichería, pague usted la cuenta y asunto resuelto.

-Ay Dios santo…dijo para sus adentros la martirizada Gertrudis, que se comía las uñas.

-¿Cómo, vos también me insultáis?…¿Acaso no sabéis que Judas se ahorcó por dudar de su Maestro…? ¡Cuidado, suela de mi zapato…no sabéis con quien estáis tratando!

-Yo trato con toda clase de gente sin preguntar su rango ni el color de su sangre…para mí todos son iguales, pero el tema es que esos iguales, deben de pagar la cuenta hasta el último centavo. Yo los respeto, y ellos deben respetarme.

-Ay, jiju, me agarraste cholo desgraciado, se dijo Penélope entre dientes.

-Bueno ya, ¿A cuántos kilómetros llega mi cuenta?

-Suma ridícula para usted…cuatrocientos veinte soles en total…

-¿Por esa ridiculez me hacen tanta bulla?…ahorita te canto la canción, dijo Penélope simulando buscar algo entre sus bolsillos, pero no halló nada de nada.

-Oye, cholo, traje dinero suficiente como para alimentar a un ejército, pero resulta que no hay en mi “caja fuerte”. Algo ha pasado. Pero hay que solucionar el caso con tino y buen humor…¿No es cierto?

-Así se habla, señora…

-Claro que sí…yo dejo aquí a mi prenda querida –dijo dirigiéndose a su amiga- y regreso con la plata antes que cante mi carioco…¿Qué te parece?

-Pero esa solución no está en mi libro, señora.

-Pues escribe un capítulo más, para que sea una edición aumentada y corregida…

-Bueno pues, que así sea.

-Pero, yendo a pie, voy a demorar mucho…¿Qué te parece si me prestas para taxi.

-Bueno pues, así que sea.

Penélope se dirigió hacia su amiga que temblaba y le dijo inquisidoramente. Todo arreglado, tú te quedas como prenda y ahorita regreso…¿Entendiste?

-Que se haga en mí según tu palabra, le respondió Penélope resignadamente.

 

XXX

 

Pasó un mes en que Penélope sació su increíble sed y hambre en “Pídete la otra” junto a su carnal Gertrudis, compañera de andanzas como si fueran esposas del Quijote y Sancho Panza.

-Oigue ¿te tuvieron “sacuastrada”?…treinta noches con sus respectivos días ¿dónde has estado? ¿acaso durmiendo con el diablo?, preguntó Gertrudis

-Oye ¡qué linda aventura!…¿no quieres repetirlo hoy?

-Imposible, mujer de satanás…te conozco bacalao, le confesó Gertrudis

-Pero yo soy la que pago toda la cuenta…

-Ja, ja. Estás debiendo a media ciudad.

-No cholita andina, a una milésima parte, de la ciudad.

-Bueno, bueno ¿Ya arreglaste tu arruga con “Pídete la otra”?

-Ni pensarlo, este mes me sobregiré con mis “Choches”. Ya el otro mes será…

-Consuelo de tontas…Con razón el “mosaico” viene a cada rato a cobrarme a mí como si yo hubiera hecho los pedidos.

-No has hecho los pedidos, pero eres la que te engulliste con todo.

-Sálveme Dios…ya me estás sacando en cara después de haberme invitado.

-Bueno, bueno, olvidemos las ofensas del ayer y vamos al grano. Ábrete un parcito.

-Ni que estuviera loca sabiendo la kilométrica deuda que me tienes…

-Oye, andaluza…no me saques los secretos de mi lengua…Ábrete un par.

-Después no me vas a pagar…(Y sirvió las cervezas)

Y a pesar de todo el mundo sigue andando con hombres rufianes y mujeres refinadas…Con historias en blanco y negro y también a full color pero son cosas de este mundo.

Huaraz, Diciembre 29 del 2018

 

Me encuentro de travesía por las Bahamas, respirando reparadores aires marineros. En unas horas retorno al mar donde la señal es muy débil, y en ocasiones se corta horas enteras, razón suficiente para adelantar mi saludo por la llegada del 2019 a los seres humanos que con su calidez y afecto han hecho posible que pase un 2018 luminoso. Que el año venidero sea de dicha plena para todos. Retornaré a la red, Dios mediante, el 3 de enero, después de una semana en crucero, fecha en la que reiniciaremos los mensajes en nuestros dos blogs. Mil bendiciones.

Un fuerte abrazo,

Nalo

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