CIELO SERRANO

Llanto de mujer/ cielo serrano/ no es de creer.

Esto es lo que me dijo un alumno mío cuando estuve en Ragash-Sihuas, dejándome semiparalizado, estupefacto, turulato.

Claro que el susodicho alumno era el más locuaz y de pasada el más madurito. Ya había recorrido por la costa y tenía experiencia mundana, pero no pasaba de los 15 años de edad y cursaba recién el segundo de primaria

Con el correr de los años, la sentencia de mi alumno me ha servido como fuente de conversación y también como crisol de experiencias cada vez que se mira el cielo cuando hay sequía y se invoca a Dios a que haga llover y se pide junto al zorzal. Llover, llover, por Diossss.

Y junto a los campesinos se mira al cielo y como siempre se dice la frase: “tampoco, hoy lloverá”.

No pasa mucho tiempo y de improviso el cielo se encapota de nubes negras cargadas de agua, y surcan el cielo los chicotazos eléctricos, braman los nevados y los cerros, las quebradas y las planicies y comienza a deslizarse el agua, primero con mansedumbre y a medida que discurre se junta a otras torrenteras y engrosa su caudal. Arrastra palizadas, hojas secas y cuanto encuentra en su camino para formar una laguna que al romper su dique, baja por la quebrada, embravecida produciendo un huayco que arrolla casas, tierras de cultivo, bosques, animales y hasta gente desprevenida que no creía lo que sus ojos veían.

Mientras que otros, ganan los cerros y clavan una barreta en el centro de su chacra para que el rayo no mate a sus animales ni a él mismo.

 

“Santa Bárbara doncella,

líbrame de esta centella”

 

clama la campesina hincada de rodillas dentro de su choza, mientras sus niños lloran inconsolables al ver tanto desastre, allí afuera, donde minutos antes era un páramo seco y sediento.

Después de haber recorrido su chacra, regresa el campesino y al ver el cuadro de desesperación dentro de su rústica vivienda, toma coraje y fuertemente llama a los suyos a la reflexión y a la tranquilidad:

-Ya, ¿hace una horita has estado pidiendo agua, ahora lloras porque hay mucha…tú crees que diosito te va a entender?…ya calla, no asustes más a los chicos.

 

Y el cielo se aquieta y lentamente llega la calma…

Y de un cerro a otro cerro, comienza el diálogo entre vecinos:

-Llupiiiii…lluvia loca no más ha sido…

-Jodido el cielo…nos pone prueba…agua se ha llevado mi torito y tres carneros.

-Mío también oe…mi poco alfalfa que sembré en quebrada, se ha llevado el agua.

-bueno pues…qué vamos hacer, voluntad de Dios será, pues…

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