EN EL CIELO NOS VEMOS

Un entrañable amigo, como Orlando Ramírez Gonzales, acaba de partir en un viaje sin retorno. Se fue cuando todos le pedíamos que se quedara para seguir festejando nuestros aniversarios Libertanos y los Tingüeños, donde él era la pieza clave por irradiar unión entre sus condiscípulos.

Por estos motivos y mucho más, déjenme enjugar mis lágrimas y compenetrarme más en los gratos recuerdos con Orlando a quien toda la vida le llamábamos con cariño y especial deferencia, Ñaño, para unos y Ñañito, para quienes lo estimábamos más, es decir como hermano.

No sé porque, pero en estas circunstancias y sin mucho esfuerzo, me acuerdo que nos sentábamos en la misma carpeta en transición. Más tarde estábamos juntos en la Academia del Prof. Epicho Muñoz para postular al primero de secundaria. Cursamos juntos toda la secundaria, con la compañía de su hermano Edgardo que llegó a ser docente universitario de la U de Huamanga y también de la UNASAM.

Con Ñañito, ingresamos a la Escuela Normal de Tingua y egresamos el mismo año con las mejores notas.

Y como profesional, luego de recorrer varias escuelas, dejó un vacío difícil de ser llenado porque siempre puso dedicación y ejemplo de buen gobierno.

Los viejos maestros como Fernando Gonzales, Hugo Henostroza, Edgar Valverde y otros más recuerdan con nostalgia las enseñanzas que dejó como Especialista de Orientación y Bienestar del Educando en Recuay en los años de lucha del Magisterio por lo que fue sancionado fiel a su convicción como dirigente del SUTE.

Poniendo en práctica la sentencia de que el “Maestro debe ser un eterno estudiante”, no dejó sus libros y en cada concurso de méritos y conocimientos pedagógicos, ocupó la Dirección de la Escuela “Antonio Raimondi” de la ciudad de Huaraz, donde cesó.

Perteneció hasta su muerte a la Asociación de Ex Alumnos del Emblemático Colegio de La Libertad de Huaraz y prestó invalorable apoyo como depositario de las banderolas, estandarte, bandera y todo cuanto pertenecía a la Institución.

Fue Coordinador vitalicio de los Reencuentros de los Ex Alumnos de la Escuela Normal de Tingua y por eso lo estimaban.

Hoy sus restos mortales se están velando en el local de la Liga Peruana contra el Cáncer hasta el día domingo en que será trasladado al Santuario “San Sebastián” donde se celebrará la misa de cuerpo presente, para finalmente ser trasladado al Cementerio Presbítero Villón donde recibirá el último adiós de todos con colegas, amigos, familiares y su esposa e hijos.

Ñañito, descansa en paz.

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