EL MISMO PROBLEMA TODOS LOS AÑOS

Nuestros abuelos decían: “todos los años la misma cantaleta”

Así se referían a la falta de previsión. A la dejadez y al olvido de sus deberes y sus lógicas consecuencias.

Allí es cuando cobra vigencia plena la palabra “cantaleta”.

Si hay sequía y los “serranos no mean”, las autoridades recién se acuerdan de que hay que combatir el friaje, buscar ayuda “humanitaria” poner carpas en las plazas para que la gente generosa acuda con ropas (aunque sea un poco usaditas y con olor a sudor), con frazadas y productos no fungibles para los “pobrecitos” de las alturas que se mueren de frío al caer durante la noche las fuertes heladas que congelan los manantiales y las pequeñas lagunas. Y es tanto el frío que mueren los auquénidos, el ganado lanar y vacuno y los niños andan entumecidos los pies descalzos y el rostro está quemado por el frío.

Y si hay copiosas lluvias, producen huaycos y los ríos cargan con terrenos de cultivo, viviendas, bosques y la gente pernocta en las faldas de los cerros mirando cómo el agua carga con su casa con todo dentro en ella.

Allí es cuando se le recuerda a un viejo periodista decir: “Y las autoridades bien gracias” como si las autoridades tuvieran la culpa para que aveces haya sequía y en otras abundancia de agua.

A estos fenómenos de la naturaleza alguna vez los calificamos de “años secos y años húmedos” y razón no nos falta.

Y hay forasteros que invaden los lechos de los ríos para construir sus viviendas y si pasa un huayco reclaman: ¡Y dónde está la autoridad que no me ayuda” y piden que se les reubique cerca a la Plaza de Armas o por lo menos en un parque…!Qué tal raza…!

Y así, año tras año, las mismas palabras, las mismas protestas, las mismas calamidades. Y los gobiernos de turno, solícitos designando cuantiosos presupuestos para conjurar los desastres, canalizar los ríos, levantar contrafuertes; que como intención, valen y son bien recibidos, pero en la práctica ¿A dónde van a parar esos fondos? Si cuando vuelven las lluvias todo está igual?

A esto se le llamó pillaje en el pasado y hoy se le denomina ¡Corrupción! Que mientras hay tormenta, permanece agazapado, hasta que vuelva la calma en que revivirá con más fuerza y sin vergüenza.

¿Acaso no es cierto lo que acaba de decir el Ministro de Economía, Carlos Oliva: “Del 100% de comprado en nutrientes para los niños, estos solo reciben el 30%” y esto para citar un caso.

Señor Presidente Vizcarra, con el mayor respeto: No decepcione una vez más al pueblo peruano que vio en usted la transformación, el cambio y la lucha tenaz contra la corrupción.

Rodéese de gente audaz, enérgica, vivaz, con iniciativas positivas. No geste de pupitre.

Las necesidades están en el campo, junto al río que se ha desbordado. En la madre que clama ayuda, en el niño que pide pan y vestido, en el enfermo que no tiene medicamentos y una mano que le dé esperanzas de vida.

En las riberas de los ríos que necesitar canalización, en los puentes que necesitan limpieza y en fin que el hombre venza con su inteligencia a la caprichuda naturaleza que año tras año, hace gemir a los pobres que siempre lo pierden todo y los que manejan la plata, siempre se llenan los bolsillos para vivir plenos de felicidad en el extranjero.

Esto también es corrupción y hay que combatirlo.—

 

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