AMOR A LOS CHICHARRONES

Hace muchos años escuché en una conversación de adultos pronunciar este proverbio: “El amor no era al chancho, sino a los chicharrones”.

Cuánta verdad encierra esta sencilla frase para aquella gente que disimuladamente y por la sombrita se deslizan hasta hacerse de un codiciado cargo diciendo que no entra a “servirse del puesto, sino a servir a los demás”.

Llegada la hora nona, la primera actividad es emitir una resolución de aumento de sus haberes (Y de su entorno también).

Eso es lo que ocurre en el Gobierno Regional de Ancash, donde 40 ocupantes de los puestos de confianza de este nuevo gobierno regional se beneficiarán con suculentos sueldos, comparados únicamente con los del Congreso.

Por ejemplo los del nivel remunerativo F6, ganarán 14,000.00 soles, es decir lo que en conjunto perciben 14 profesores jubilados. ¡Qué suerte no!?

Y estos suertudos aún no hacen nada por el pueblo y en su centro de labores sin duda se han concretado a mover un papel de una mesa a otra y las damas a retocar el pintado de sus uñas.

A esta gente no le preocupa que haya inundaciones, huaycos, interrupción de carreteras, desborde de ríos, etc. y más bien les complace porque perfectamente que el Gobierno central designará altos presupuestos para mitigar los desastres y las emergencias y es cuando harán grandes obras que figurarán en los expedientes con pull de maquinarias pesadas pero que en el campo de las verdades no habrá ni una lampa ni un pico y solo estarán en las planillas, obreros fantasmas. Sí o sí?

El amor es a los chicharrones y no al chancho…

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