LAS APARIENCIAS

Cortesía_ Dante Moreno Neglia

Eréndira Su

Una mujer le preguntó: ¿A cuánto estás vendiendo los huevos?
La anciana respondió: a 1 peso el huevo, señora.
Ella le dijo: “Tomaré 6 huevos por 5 pesos o me iré.

La anciana vendedora respondió: “Esta bien señora, llévelos al precio que usted quiera”. Puede ser, que este sea un buen comienzo, porque hoy no he podido vender ni un solo huevo.

Ella tomó los huevos y se fue sintiendo que había ganado. Se subió a su automóvil y se fue a un elegante restaurante con una amiga.

Allí, ella y su amiga, ordenaron de la carta, lo que más les gustaba. Comieron un poco y dejaron mucho de lo que ordenaron. Luego ella fue a pagar la cuenta. La cuenta le salió $380.00 Ella dio $400.00 y le pidió al dueño del restaurante que se quedara con el cambio.

Este incidente podría haber parecido bastante normal para el propietario pero, muy doloroso para la pobre y anciana vendedora de huevos.

La cuestión es:
¿Por qué siempre demostramos que tenemos el poder cuando compramos a los necesitados? ¿Y por qué somos tan generosos con aquellos que ni siquiera necesitan nuestra generosidad? ¿Por qué nos gusta tanto vivir de las apariencias?

Mi padre solía comprar productos simples a los pobres a precios altos, aunque no los necesitaba. A veces solía pagarles más.
Me preocupé por este acto y le pregunté por qué lo hacía. Entonces mi padre respondió: “Es una caridad envuelta en dignidad, hijo mío”

Sé que la mayoría de ustedes no compartirán este mensaje, pero si sienten que la gente necesita ver esto, difúndanlo.

Cuando regatees a los comerciantes, acuérdate de regatear en Walmart.

También te podría gustar...