JOSÉ LA CHIRA ACEVEDO – POR ARMANDO ALVARADO BALAREZO (NALO)

VÍCTOR JOSÉ LA CHIRA ACEVEDO; “JOSÉ LA CHIRA”, para los íntimos; “JOLA”, para sus fans que suman copiosos ramilletes en los cinco continentes, galaxias, cenáculos literarios, caletas y balnearios, es un poeta intenso de 83 quilates de pureza, con ese aliño patricio de los grandes de alma. Ni tan cerca, ni tan lejos de los rimadores convencionales de dimensión cósmica, siempre buscando el epicentro en pos del nirvana con sus dones genuinos de poeta nacido para declamar a todo pecho y sentimiento. Un renovador singular de la expresión escrita y hablada. Un verdadero maestro en el micrófono promotor de cultura viva más allá de las fronteras nacionales, pero cerquita del palpitar nativo.

 

Hablemos un poco de él:

 

JOSÉ LA CHIRA ACEVEDO es un innovador nato, gracias a la aguda clarividencia lírica que trae desde la cuna de piedra. Un declamador a raudales de azules plenilunios y crepúsculos encarnados, con ese verso profundo de sonora tonalidad campechana que a todos llena de energía tonificante. Él no guarda sus décimas para la soledad que en algún momento de la existencia aqueja al ser humano, él las comparte en alta voz para regresarle al pueblo la poesía que ama.

 

JOSÉ LA CHIRA integra el canon de los más influyentes rapsodas de la Región Lima, acullá de las trincheras defensivas de anodinos dogmas que agarrotan la locución comunal, por eso es un referente ineludible en el panorama cultural de nuestra Lima provinciana, donde decanta su vena poética militante bajo el influjo emocional de César Abraham Vallejo Mendoza y Pedro Abraham Valdelomar Pinto.

 

Posiblemente ningún otro declamador interprete tan hondamente el sentir barranquino, linaje de la milenaria Caral, espacio milenario donde se alzan rutilantes: Supe, Puerto Supe, Barranca, Pativilca y Paramonga; y de seguro, uno de los juglares de mayor carácter popular en estos pueblos hermanos a orillas del mar de Grau; leyenda viva que no solamente le da personalidad a la declamación regional, sino también mayor sonoridad afectiva a las cuerdas más sensibles del lenguaje hablado.

 

JOSÉ LA CHIRA, día a día se ciñe los laureles del verso con otros afamados declamadores que lo acompañan en la gran vía de la voz y el gesto en armonía sublime; son los que descuellan y se hacen eternos; laringes privilegiadas que extraen música celestial de las palabras: Anatolia Aldave Reyes, Norka Bríos Ramos, Segundo Vara Balcázar, Cindy Alejandro Santiago, Celia Luz Flores, Ángel Edgardo Chirinos Lavander, Luz Samanez Paz, Gloria Dávila Espinoza, Marifé Lorena Ibarra Romero, Beatriz Moreno de Rovegno, Cecilia del Risco, Delfina Paredes, Eduardo Martin Cerrate, Rosa Emma Robles Trinidad, José Abelardo Cano Bedoya, Armando Azcuña Niño de Guzmán, Juan Flores Arrascue, Jorge Álvarez Bocanegra, Amado Tiznado, Antonio Silva García, Octavio Santa Cruz Urquieta, Frederic Sotomayor Carranza, Fernando Vásquez Veramendi, María Elena Rodríguez Chavarri, Melki Melanio Garro Fernández, Mariano Molleda Molero, Saúl Sánchez Balladares, Yamandú Altamirano, Samuel Cavero Galimidi, Alfredo Vidal, Nacho Narváez, Guillermo Torres Ruiz, Homero Novoa Quiroz, Verónica Solórzano Vidal, José Boris Arrunátegui Fernández… entre otros herederos universales de: Homero, Hesíodo, Demóstenes, Demódoco, Femio, Píndaro, Hudson Valdivia Basurco, Diego Vicuña Villar, Eusebia Adriana Cosme Almanza, Luis Mariano Carbonell, Tirso Medrano, Doroteo Rodríguez Minaya, Pedro Bernardo Escobedo Luna, Nicomedes Santa Cruz Gamarra, Porfirio Vásquez Aparicio, Berta Singerman Begun, Ernestina Yábar de Calderón, Carlos Lebrón Saviñón, Gualberto Mendoza Pérez, Víctor Mallarino Botero, Rodrigo Correa Palacio, Gabriela Ortega, Teresa Ortiz de Machuca, Nereyda García, Jesús Villanueva y muchos juglares líricos todavía ignorados.

 

Parafraseando a un viejo yocyoco de Jircán, JOSÉ LA CHIRA ACEVEDO es brío que tensa con vitalidad arrobadora, que restalla y abrasa a fuego lento pero intenso; constantemente al servicio del vigor afectivo como vehículo de expresión en el lenguaje artístico, y producto de exportación virtual para devolverle a la vida esa visión poética que quedó asida con las yemas de los dedos a los tembleques cordeles del tiempo.

 

He tenido el privilegio de apreciar su estimulante compañía literaria en Santiago de Chuco (tierra natal de Vallejo), en los círculos literarios de la gran Lima, del Norte Chico y del Sur costeño, y como diría el gran filósofo telúrico Shapra, recordando a un veterano dramaturgo de Las Vertientes ancashinas: “Es un visir en las ligas mayores de la convocatoria femenil”. Usualmente rodeado de belleza deslumbrante, pasea gallardo su arte comunicativo en estimulantes recitales con su boina negra de épicas jornadas culturales, luciendo en la testera coloridos emblemas de la copla regional que fulguran al viento de los años.

 

VÍCTOR JOSÉ LA CHIRA ACEVEDO, decimista de entonación épica, compositor, periodista y declamador nato, es oriundo del mágico Chambara (Sayán, HUARAL), bucólico pueblito a 671 m.s.n.m., que como muchos lugares de nuestro amado Perú, sufrió en el 2017 la furia incontenible del “Niño costero”. VÍCTOR JOSÉ es chancayano por tradición como no hay dos, huachano por afición hospitalaria, pero barranquino de corazón puro, noble y generoso.

 

En el devenir literario mundial, JOLA es uno de los mayores referentes de nuestra Lima provinciana. Un baluarte lírico sin parangón, sobre todo en el diálogo fraterno, franco y sereno, con esa mirada que une afectos, sueños y voluntades a lo largo y ancho del Perú y del mundo.  El 18 de julio del 2018 fue distinguido con el más alto galardón que cada año otorga la Federación de Periodistas del Perú en su aniversario institucional; 45 días después, el miércoles 3 de octubre, recibió en fragancia de inmortalidad el premio PALABRA EN LIBERTAD, de uno de los colectivos con mayor enjundia cultural en Latinoamérica: la Sociedad Literaria Amantes del País

JOSÉ LA CHIRA, el amigo de todos; con mi aplauso más rendido en este hermoso día de tu santo. Gracias por estar presente cada día en Facebook, aligerando las horas de los cibernautas amigos. Bendito seas Pepito.

Brentwood, 20 de marzo de 2019

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