FERIA EN HUARAZ

Los primeros años después del sismo del 70, trae nostalgia, como también enseñanzas como para fortalecer el espíritu y el carácter.

Dejando a aquellos “machazos” pelo en pecho que se fueron a otras tierras para no sufrir necesidades ni percances, los tercos y corajudos nos quedamos raíz, tronco, follaje y todo, a luchar con nuestros hijos y familiares poniendo ladrillo a ladrillo los cimientos de una nueva ciudad, tal como lo vemos ahora.

Y no faltó momentos de distracción para disimular las penas y las amarguras y dejar de lado el augurio de un médico ruso que dijo: Después de cinco años, los sobrevivientes tendrán problemas psicológicos lindantes con la locura.

Y aquí estamos ¿locos?…de amor quizá.

Uno de los pasatiempos, fue la instauración de la Feria Regional de Ancash a cargo de CRIRZA, la primera entidad que ensayó la descentralización administrativa de la Zona Afectada por el Sismo (ZAS).

Y tuvieron la visionaria idea de realizar la Feria pero ¿dónde? Si todo aún estaba en escombros de lo que fue la ciudad de Huaraz, tierra de los presumidos.

Y alguien dijo: en el campo de la Escuela 367 “Eliseo Alarcón Robles” por entonces dirigido por el veterano maestro Dn. Constantino Soto Tolentino y sus ocho  egregios profesores que nunca dejaron de afrontar las vicisitudes de la vida y si se trataba de trabajar, allí estábamos listos como un solo hombre.

La mencionada Escuelita Primaria que funcionaba en el Jr. Bolognesi a dos cuadras del Cine Teatro Radio, se había guarecido después del sismo en los bosques de eucalipto de lo que hoy es el grifo Torres Drago en la Av. Confraternidad Oeste.

En esas precarias tierras sin muros ni seguridad, se realizó la Primera Feria Regional de Ancash, donde todas las provincias acudieron trayendo muestras de su producción agraria, pecuaria, industria, artesanía, comidas típicas, vestimentas llamativas de cada lugar, música nativa y en fin, Huaraz se convirtió en un loquerío al ver novedades que tanta falta les hacía.

De las experiencias de esta primera feria, poco se aprendió, más tiraron para lo negativo como por ejemplo el “carrusel” en el control de boletos que para los cuidadores se convirtió en “negocio redondo”.

Se llegó, si mal no recuerdo hasta la 18va feria, pero cada vez iba de más a menos convirtiéndose al final en una feria de full vaso.

Esta vez hemos recibido un comunicado de la Municipalidad de Huaraz donde se hace conocer que se reabrirá la Feria Regional, a Dios gracias, pero que se haga con honradez, buenos espectáculos y mejores productos para que todos se beneficien.

 

Y no faltó momentos de distracción para disimular las penas y las amarguras y dejar de lado el augurio de un médico ruso que dijo: Después de cinco años, los sobrevivientes tendrán problemas psicológicos lindantes con la locura.

Y aquí estamos ¿locos?…de amor quizá.

Uno de los pasatiempos, fue la instauración de la Feria Regional de Ancash a cargo de CRIRZA, la primera entidad que ensayó la descentralización administrativa de la Zona Afectada por el Sismo (ZAS).

Y tuvieron la visionaria idea de realizar la Feria pero ¿dónde? Si todo aún estaba en escombros de lo que fue la ciudad de Huaraz, tierra de los presumidos.

Y alguien dijo: en el campo de la Escuela 367 “Eliseo Alarcón Robles” por entonces dirigido por el veterano maestro Dn. Constantino Soto Tolentino y sus ocho  egregios profesores que nunca dejaron de afrontar las vicisitudes de la vida y si se trataba de trabajar, allí estábamos listos como un solo hombre.

La mencionada Escuelita Primaria que funcionaba en el Jr. Bolognesi a dos cuadras del Cine Teatro Radio, se había guarecido después del sismo en los bosques de eucalipto de lo que hoy es el grifo Torres Drago en la Av. Confraternidad Oeste.

En esas precarias tierras sin muros ni seguridad, se realizó la Primera Feria Regional de Ancash, donde todas las provincias acudieron trayendo muestras de su producción agraria, pecuaria, industria, artesanía, comidas típicas, vestimentas llamativas de cada lugar, música nativa y en fin, Huaraz se convirtió en un loquerío al ver novedades que tanta falta les hacía.

De las experiencias de esta primera feria, poco se aprendió, más tiraron para lo negativo como por ejemplo el “carrusel” en el control de boletos que para los cuidadores se convirtió en “negocio redondo”.

Se llegó, si mal no recuerdo hasta la 18va feria, pero cada vez iba de más a menos convirtiéndose al final en una feria de full vaso.

Esta vez hemos recibido un comunicado de la Municipalidad de Huaraz donde se hace conocer que se reabrirá la Feria Regional, a Dios gracias, pero que se haga con honradez, buenos espectáculos y mejores productos para que todos se beneficien.

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