500 AÑOS DE INVASIÒN Y GENOCIDIO ESPAÑOL EN AMÈRICA

Por: Néstor Espinoza

En el siglo XVI, dos facciones de aventureros españoles, la una encabezada por Hernán Cortés y la otra por Francisco Pizarro, invadieron las tres culturas aborígenes más importantes, desarrolladas, creativas y florecientes de América autóctona, la azteca, la maya y la incaica.

Y una de las consecuencias funestas de estas invasiones fue el genocidio, con 55 millones de indígenas muertos por la violencia de la llamada conquista y colonización.

En México, se van a cumplir los 500 años de la llegada del español Hernán Cortés a las tierras aztecas que se regaron de sangre y cadáveres de los súbditos de Moctezuma. Con tal motivo, el actual presidente de ese país hermano, Manuel López Obrador, ha enviado una carta dirigida al rey supérstite de España, así como al Papa Francisco, exigiendo disculpas por los crímenes de la Conquista. Asunto que ha despertado, como era de esperarse, reacciones adversas y críticas vitriólicas en tres escritores, el español Arturo Pérez – Reverte, el peruano – español y marqués Mario Vargas Llosa y el mexicano Carlos Heredia Zubieta.

Pérez-Reverte ha dicho de López Obrador: “Si ese individuo se cree de verdad lo que dice, es un imbécil. Si no se lo cree, es un sinvergüenza”.

Nos sorprende que Pérez – Reverte, sin duda un buen novelista, pero ideológicamente era un reaccionario, antisudaca indígena, antidialéctico y pan hispanista a ultranza, al igual que Mario Vargas Llosa, como si estuvieran cortados por el mismo cuchillo.

En nombre de un mayor nivel educativo, se supone, de un orden democrático alturado, no habría sido un despropósito, que el rey y el escriba reconocieran el genocidio y dijeran, “efectivamente, nuestros antecesores del S. XVI cometieron un crimen de lesa humanidad y pedimos las disculpas del caso por ellos”. Porque los españoles de ese siglo y los actuales conforman la misma nación, si no se carece de una visión dialéctica de la historia.

Pérez-Reverte, con su actitud de marras retrocede (o no había evolucionado), a las ideas feudales del s. XVI. Y su gesto es el mismo de sus congéneres invasores de Tenochtitlan, de Utatlan y del Tawantinsuyo.

Por su parte, Don Mario Vargas Llosa, avecindado en España, saltó a la palestra, lanza en ristre, aduciendo, que la carta en cuestión, López Obrador debió de enviársela a él mismo, ya que los abusos contra los indios no sólo ocurrieron en la colonia, sino que subsisten aun ahora con millones de ellos marginados, pobres, ignorantes, explotados.

En lo político, Don Mario, con su españolismo amarquesado, su liberalismo antípoda del socialismo y sus mentiras sobre Argentina, Venezuela, Cuba, etc, que quiere hacer pasar como verdades, resulta un desastre para el Perú de todas las sangres y de fuerte presencia andino-.amazónica. Su Premio Nóbel literario desentona con su papel político de servilismo al sistema capitalista.

Los peruanos de raíz originaria, del Ande, de la amazonía y del mestizaje no lo reconocemos como nuestro escritor, no nos reconocemos en su obra literaria, por ser él ajeno al mundo andino que desconoce y no sólo que lo desconoce, sino que, además, lo desmerece y es un defenestrador de la obra literaria de nuestro más grande escritor andino José María Arguedas. Por sus ideas políticas reaccionarias y su narrativa vacía de mundo andino, no es totalmente extraño.

Para nosotros, José Carlos Mariátegui, César Vallejo, José María Arguedas y Ciro Alegría son la pluma suma de la peruanidad, sin olvidar también a nuestro Inca Garcilaso de la Vega, a Manuel Scorza y a Mario Florián y seguramente, otra hubiera sido la actitud de estos escritores ante la carta de López Obrador.

NOTA:- Nos llama profundamente la atención el silencio de los escritores andinos, ante la agresión impune del Estado criollo y de las empresas mineras a nuestras comunidades andinas. Pareciera que se contraen sólo a novelar de lejos los hechos socio – culturales del país y prescinden de la protesta social, cuando nuestros grandes escritores andinos arriba nombrados, aparte de hacer una obra escrita maravillosa, estuvieron en la candela de la confrontación política.

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