CARTA A LOS ESCRITORES DEL MUNDO, POR EL XX ENCUENTRO INTERNACIONAL

“CAPULI VALLEJO Y SU TIERRA” EN SU PRONTA PEREGRINACIÓN A LOS ANDES 

 

DEL PERÚ Y A LA TIERRA DE VALLEJO Y LA MARINERA

Por: Samuel Cavero Galimidi, 

(Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas del Orbe (AEADO). 

Gerente Mundial de Recursos Humanos de la UHE, 

Embajador de César Vallejo)

 

 Capulí, Vallejo y su Tierra y AEADO son energía viva. Son el esfuerzo conjunto en honor a César Vallejo y otros ilustres poetas. Son Vidas, producción, trabajo, sacrificios en silencio a cambio de nada.

 

 Para quienes vivimos en las grandes ciudades, en las zonas castigadas por el centralismo político, así por la frivolidad, el consumismo, la indiferencia y anomia social, nos es aún permitida una holgura relativa, deber de humanidad es el aporte de la literatura y la pedagogía a la educación de nuestros pueblos.

Y en este afán de conocernos, de interpretar y exponer nuestros textos literarios y nuestros mensajes educativos, así llegar a la comunidad estudiantil de pueblos tan alejados de Lima, nos presentamos hoy aportando al menos un átomo, una palabra de conciencia unitaria e integral de nuestra América, tierra de promisión donde la Humanidad volverá un día los ojos ansiosos de esperanza, de comprensión, de equidad y de paz igualitaria. Entonces, muchos que lo habíamos olvidado, podremos conocer y reconocer a los escritores y educadores de estos pueblos gracias al esfuerzo liderado por maestros y escritores líderes como el Prof. Danilo Sánchez Lihón, presidente del Movimiento Capulí Vallejo y su Tierra de gran alcance mundial. Podremos afirmar, en comunión, que la literatura de Ancash y de La Libertad en Perú es vigorosa, late con pulso firme, con escritores de  notable producción literaria como Marcos Yauri Montero, Carlos Eduardo Zavaleta Rivera, Rosa Cerna Guardia, Oscar Colchado Lucio, Rodolfo Hinostroza, Nilo Espinosa Haro, Filomeno Zubieta Núñez, César Ángeles Caballero, Olimpio y Javier Cotillo Caballero, Macedonio Villafán Broncano, María del Pilar Cárdenas Márquez, Áureo Sotelo Huerta, Armando Alvarado Balarezo, Néstor Espinoza Haro, Roberto Aldave Palacios, Danilo Barrón Pastor, Edgar Norabuena Figueroa, Román Robles Mendoza, Guido Vidal Rodríguez, Augusto Alba Herrera, Alejandro Aldave Montoro, Hugo Agüero Alva, Juan Rodríguez Jara, Agustín Zúñiga Gamarra, Walter Tarazona Vidal, Efraín Vásquez Veramendi, Arnulfo Moreno Ravelo, Alex Milla Curi, Marco Salazar Jácome, Roberto Rosario Vidal, Norka Bríos Ramos, Víctor Unyén Velezmoro, Rosa Trinidad Carrillo, Carlos Ramírez Cuentas, Ricardo Vírhuez Villafane, Verónica Solórzano Vidal, Elmer Neyra Valverde, Dante Lecca, Livia Padilla Vírhuez, Rodrigo Solórzano Espinoza, Florencio Bernabé Gonzáles, Pedro López Gambini, Ricardo Ayllón Cabrejos, Alejandro Mautino Guillén, Heber Ocaña Granados, Julio Olivera Oré, Teófilo Villacorta Cahuide, Denisse Vega Farfán, Eva Velásquez Lecca, Gonzalo Pantigoso, Juan Ojeda, Hugo Ramírez Gamarra, Efraín Rosales Alvarado, Román  Obregón Figueroa, Rómulo Pajuelo Prieto, Violeta Ardiles Poma, Augusto Rubio Acosta, entre otros.

Volvemos a los Andes del Perú que en sus versos César Vallejo, Pablo Neruda, José María Arguedas, José Santos Chocano, Gamaliel Churata, Gloria Mendoza Borda, Efraín Miranda, Omar Aramayo, Moisés y Salvador Cavero y tantos poetas loaron, a los Andes donde muchos años estuvieron dormidos el letargo de los siglos, recubierto por el manto de importantes culturas andinas, posesor de tesoros y simientes de amplitud inmensurable, donde yacía el tesoro de sus lenguas y gentes del Perú milenario allá en la inabarcable lejanía de los tiempos.

 

 Hoy, a poco de partir a los pueblos de Ancash y de la Libertad, en íntima convulsión estrepitosa de sentimientos, saludando con beneplácito la participación de un grupo importante de escritores y educadores internacionales y nacionales, siento que despierto de tantas partidas de compañeros nuestros que ya han partido al más allá. Siento que con Capulí Vallejo y AEADO insurgimos a la vida, como el maizal, extendiéndose de uno a otro polo el dorso de la Cadena de los Andes que nos espera para admirarla, para cantar y poetizar y hacer labor educativa en sus Centros Educativos más emblemáticos, de la mano de sus autoridades y maestros.

 

 Saben, como decía César Vallejo, “Efectivamente, hermanos, y hermanas, ¡hay mucho que hacer! mucho que hacer”. En esta hora crucial ya no tengo miedo a la temprana muerte. Préstenos el trueno su pavoroso acento; el cielo de tempestad, su grave angustia; su tronante rumor el follaje fustigado por la lluvia y por el viento; sus colores, el iris; su insondable misterio, el Firmamento Eterno.


Ellos dirán, más que los hombres, con nuestros libros, con nuestras dignas acciones, del conjunto soberano de los Andes, en su compleja contextura multiforme.

 

 Nos recibirán picachos de perpetua nieve, ríos y lagos y parajes de imponente soledad, allá en las apartadas latitudes donde nuestros pasos habrán de transitar. Cerros de gran verdor y de boscaje denso, allí donde alguna vez tembló tanto la tierra y nos sacudió con su espanto de aluvión y de muerte.

 

 Y aquí estamos ahora, prontos a partir.  Este hermoso viaje, estoy seguro, significará para nuestros escritores, poetas, periodistas, educadores y artistas que nos acompañen en la peregrinación al Perú profundo, un esfuerzo de observación (más que pretender hacer turismo cultural) donde más allá de los libros el aprendizaje está en los viajes y en el encuentro con nuestros pueblos y sus problemas. Ya decía San Agustín: “El mundo es un libro y aquellos que no viajan solo leen una página”. Ya lo decía Henry Miller: “Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”. ¡Ese es un gran aprendizaje inspirador! Constataremos como buenos observadores que allí está nuestra fuente de inspiración. Constataremos que en el Perú hay mucho todavía por hacer. Constataremos que hay corazones magnánimos, autoridades ediles, regionales y educativas con gran sensibilización por todo lo que es literatura, arte, cultura, educación, que saben de la gran andadura de Capulí Vallejo y su Tierra y de AEADO en su gran misión que se han trazado culturalmente.  Humildes de corazón, al encuentro de nuestros hermanos de los pueblos de Ancash y de La Libertad, seremos humildes buscadores del saber en el empeño de los áureos corpúsculos perdidos en la inmensidad de sus quebradas y telúricos cerros y arenas, propaladores y buscadores del saber, donde las ideas han de motivarnos también motivos y valores para crear y publicar nuevas obras.

Fácil, cómodo y sencillo es criticar la acción ejecutada. Fácil es señalar ante el gran camino ya avanzado. Censurar, imitar…no cuesta nada. 

 

 Crear, producir, hacer, vencer las enormes distancias, porque ya Capulí Vallejo y AEADO han estado en otros continentes, es hoy el gran reto. Este gran viaje será como sobrevolar -cual cóndores- las vallas de la incomprensión, de la indiferencia, de la demagogia y de la burocracia estatal. Será comprobar, una vez más, qué tanto saben nuestros estudiantes peruanos de César Vallejo y qué tan bien lo declaman con emoción social. Será un momento mágico donde les daremos algo de nuestro conocimiento, canto y poesía. Será reconocernos y conocer mejor el Otro Perú, el Perú profundo. Será, en buena cuenta, vencernos a nosotros mismos y hacer el Perú del mañana.—

También te podría gustar...