CAPULÍ ES FUERZA QUE ENROLA, ARROBA Y HERMANA

Como gotas de vino generoso

son las perlas del árbol capulí;

sus hojas, cual mil corazones,

al cielo serrano le roban la luz.

Vestidas de novias, sus flores galanas

se tornan en notas de tierna canción,

rasguean guitarras de amores lejanos,

en noches de amigos y alegre emoción.

Danilo, el poeta, se inspira en el fruto,

gustando la vida de amargo dulzor;

amargo es el trago de los avalares,

es dulce el ensueño; es dulce el amor.

Ensueño es la meta, un tanto lejana;

no más a deriva: la mano al timón;

la mar es bravía, la noche es oscura,

prendamos la llama, la fe y el amor.

El viento, la lluvia, el río, el camino,

Vallejo y su tierra, el hombre y la flor,

subvierten las almas en pos del misterio

que entraña el destino y azuza el dolor.

Levemos las huestes con nuestra proclama:

“Vallejo y su Tierra”, la flor capulí,

es fuerza que enrola, arroba y hermana

a hombres humanos de nuestro Perú.

Trepado en el Ande, lo dijo el profeta,

gritando: “no mueras” “si estás por morir”;

y el pueblo yacente, en trance de muerte,

se arropó de aurora y comió el capulí.

FERNANDO ROJAS MOREY, PBRO.

Chepén, mayo del 2018

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