ESCÁNDALO: LO ECHARON DE UN PARTIDO POLÍTICO PORQUE NO VALÍA (RELATO).

Por Andrés Fornells (España).

 

Agapito Palangana se metió a político. Agapito Palangana no tenía estudios. Esto en absoluto le frenó ni preocupó pues había más de un caso, dentro de la política, de políticos que no teniendo estudios tampoco, llegaron incluso a ostentar el cargo de presidentes.


Agapito Palangana tenía a su favor una sonrisa encantadora, una colección de slogans muy comerciales y era (para admiración de muchos que no lo eran), extraordinariamente honrado.


Caminando por la vía pública, veía un céntimo en el suelo, se detenía a recogerlo y comenzaba a preguntar a todas las personas que pasaban, si alguno de ellos lo había perdido. Cuando juntaba cien negativas, este probo ciudadano entregaba la moneda a una O. N. G.


Poco a poco, debido a su encanto personal y al admirable respeto y halago que demostraba a sus superiores, entre los que se encontraba Pedro Jauja (el más superior de todos), Agapito Palangana, por sus méritos personales fue escalando posiciones dentro del partido en el que militaba.


Y un buen día su jefe, Pedro Jauja, le invitó a asistir a un congreso que su partido celebraba en la capital de España.


—Irás allí con todos los gastos pagados. Recoge facturas de todo lo que gas-tes: viajes, estancia en hotel, cena, etc. A tu vuelta lo entregas al contable y él te abonará lo que hayas gastado. ¿De acuerdo, muchacho?
—Perfecto, señor edro. Muchísimas gracias —dijo, agradecido y conmovido, Agapito Persiana.


Agapito Persiana conocía que los partidos políticos se mantienen con los impuestos que pagan los ciudadanos, por lo tanto, se debía ser austero para no aumentar la terrible carga que esos impuestos significan para el pueblo que los soporta.


Partiendo de este principio, él viajó a Madrid con un grupo que, con un coche particular, se partió el gasto de la gasolina, y le salió el viaje por dos euros. Llegado a la capital comió en una tasca humilde que le costó seis euros, y durmió en una pensión de mala muerte compartiendo cama con un viajante de productos de limpieza, cinco euros.
Estuvo en el congreso, repartió abrazos y parabienes con los compañeros, aplaudió entusiásticamente las intervenciones de los líderes y regresó a su casa con un coche colectivo que le costó otros dos euros. Desayunó en su casa. Cero gastos para su partido. Dos días más tarde se presentó delante del contable de su grupo político y le presentó su factura de gastos.


Viaje a Madrid = 2 euros.
Cena en Madrid = 6 euros
Dormir en Madrid = 5 euros
Viaje de regreso de Madrid =2
Total gastado = 15 euros


El contable se partió de risa, creyendo que le estaba gastando una broma. Pero la seriedad que mantuvo el rostro de Agapito Palangana le convenció final-mente de que aquella factura era muy cierta. Le abonó los 15 euros y los dos se dijeron “hasta la vista”.


Unos minutos más tarde llegó Pedro Jauja, el jefe del aquel grupo político, con su factura.


Viaje a Madrid en taxi= 2000 euros.
Ramo de flores para la señora de nuestro concejal =250 euros
Cena en restaurante de Madrid= 1800 euros.
Visita nocturna por la ciudad = 1600 euros
Habitación de hotel = 2900 euros
Desayuno en el hotel = 450 euros
Regreso de Madrid en taxi= 2000 euros
Total de expensas = 10.550 euros


El contable no mostró delante de esta cantidad ninguna sorpresa. Era normal. Por curiosidad preguntó Pedro Jauja:


—¿Ha gastado mucho ese chico tan agradable, Agapito Palangana?
El contable le mostró la cuenta que le había presentado aquél. Por el camaleónico rostro de Pedro Jauja circularon todos los colores existentes, sobresaliendo sobre todos los demás el rojo de la indignación, para finalmente estallar:


—¡Envíale a Agapito Palangana una carta de despido, inmediatamente! No podemos tener entre nosotros a un individuo capaz de desprestigiarnos en tal malvada medida.
Pasan los días, las semanas, los meses, y Agapito Palangana todavía sigue preguntándose porque lo echaron del partido de sus amores.

(Copyright Andrés Fornells)

FUENTE: Del blog “Chiquián y sus Amigos”, de NALO Alvarado Balarezo

FRASE CÉLEBRE

         EN SERIO

Las manos que ayudan son más sagradas que los labios que rezan, simplemente.

Heiner Valery Gonzales Torres.

 

         EN BROMA

Ser libre no es para cualquiera. Hay que tener coraje de quedar mal con mucha gente, despedirse de otros tantos y estar listo para ser odiado.

Cortesía:L Giber G. Alamo

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