1.-EL ÚLTIMO VIAJE DEL BUQUE FANTASMA

Cuento corto de García Márquez

            …El trasatlántico estaba allí con todo su tamaño9 inconcebivle, madre, más grand4e que cualquier otra cosa grande en el mundo y más oscuro que cualquier otra cosa oscura en la tierra o del agua, trescientas mil toneladas de olor de tiburón pasando tan cerca del bote que él podía ver las costuras del precipicio de acero, sin una sola luz en los infinitos ojos de buey, sin un suspiro en las máquinas, sin un alma, y llevando consigo su propio ámbito de silencio, su propio cielo vacío, su propio aire muerto, sin tiempo pasado, su mar errante en el que flotaba un mundo entero de animales ahogados, y de pronto todo aquello desapareció con el lamparazo del faro y por un instante volvió a ser el Caribe diáfano, la noche de marzo, el aireb cotidiano de los pelícanos, de modo que él sequedó solo entre las boyas, sin saber qué hacer, preguntándose asombradosi de veras no estaróa soñando despierto, no solo ahora, sino también las otras veces, pero apenas acababa de preguntárselo cuando un soplo de misterio fue apagando las boyas desde la primera hasta la última, así que cuando pasó la claridad del faro el trasatlántico volvió a aparecer y ya tenía las brújulas extraviadas, acaso sin saber siquiera en qué lugar de la mar océano se encontraba…

                                      ***

2.-ARTEMISA 

                    Por:Alfonso Valderrama

Negras manos habrán tocado tu cuerpo astral, 

porque desde hace buen tiempo eres voluble, 

el cuerpo hermoso que yo poseí era auroral, 

como de las diosas del Olimpo. Inigualable. 

                    Para mi estabas hecho de constelaciones, 

                    tu nombre galvanizado por tempestades, 

                    tus acciones jugueteaban en las relaciones, 

                    como si fueras a extinguirte en soledades. 

Seguro que fui el primero, no quiero irme 

otros seguro que llegan poseen, se marchan 

pisoteando honores, dignidades y van firme, 

cumplo con mi consciencia, que eso rechaza. 

                    Tal vez manché tus horas de una juguetona, 

                    enturbié tus primeros besos, con tu permiso 

                    nunca contra tu voluntad, menos a la fuerza, 

                    siempre lo hacíamos con tu consentimiento. 

Hoy vas destruyendo corazones de otros, 

de quienes dicen amarte bajo este cielo, 

es que mujeres de tu laya para nosotros, 

son hiedras, que pasan ser espectáculo. 

                    Ya no siento por ti como cuando tropezamos, 

                     como aquella mañana al sacarte el vestido, 

                     fuiste mujer inigualable, te poseí, gozamos 

                     yo, quiero olvidar si volviera ese momento. 

Tu naturaleza, tu sangre es la que te impulsa 

ser tan voluble, por eso buscas donde quiera 

que estés, placeres sin importarte dignidades, 

terminarás siendo una más, una cualquiera. 

                    Al verte aún joven, voluble, insaciable, coqueta, 

                    maldigo el momento en que nos comprometimos, 

                    porque a pesar de mis problemas mi amor es veta 

                    de sinceridad, la tuya es veta de ardientes fuegos. 

                                                1968. 

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