CESAR VALLEJO HA NACIDO (Edición especial)

Hoy día, al cumplirse el primer Centenario del nacimiento de César Vallejo (Mendoza), algunos poetas musitarán “Piedra Negra Sobre una Piedra Blanca”:

           Moriré en París con aguacero un día del cual tengo ya el recuerdo

          Me moriré en París y no me corro

          Tal vez un jueves, como es hoy, de otoño

          Jueves será, porque hoy, jueves que proso

          estos versos, los húmeros me he puesto

          a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto

          con todo mi camino, a verme solo.

                César Vallejo ha muerto, le pegaban

               todos sin que el les haga nada,

               le daban duro, con un palo y duro

               también con una soga; son testigos

               los días jueves y los huesos húmeros

               la soledad, la lluvia, los caminos… 

Y lejos de decir, César Vallejo ha muerto, dejaron aflorar del más profundo de sus entrañas, del bálsamo más medical, del ombligo más vital; de que Vallejo ha nacido, trayendo luz, retando a los injustos, golpeando con sus húmeros a los fariseos.

Cien años de inmortalidad. Cien años de tinta en las imprentas que se derraman como aceite a través de los confines. Cien años de no aplacar la sed del señor Ministro de Salud. Cien años de amar a la dulce Rita de junco y capulí. Cien años de recibir los golpes de la vida, tan fuertes…yo no se.

     Hay golpes en la vida, tan fuertes…yo no se¡

     Golpes como el odio de Dios; como si ante ellos

     la resaca de todo lo sufrido

     se empozara en el alma…yo no se…!

          Son pocos; pero son…abren zanjas oscuras

          en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.

          Serán tal vez los potros de bárbaros atilas;

          o los heraldos negros que nos manda la muerte.

     Son las caídas hondas de los cristos del alma,

     y alguna fe adorable que el destino blasfema

     esos golpes sangrientos son las crepitaciones

     de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

          Y el hombre !Pobre¡ vuelve los ojos, como

          cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;

          vuelve los ojos locos, y todo lo vivido, se empoza,

          como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida…yo no se!

Cien años de vivir como topos, buscando el tungsteno y cien años de no encontrar a la rusia de los zares, de los bolcheviques y hoy transformada desde sus raíces.

Ese profundo dolor de humanidad de Vallejo, que cuantas veces se inclinó al madero de la mesa para decir: “Quiero escribir pero me sale espuma/ quiero decir muchísimo y me atollo/ ni hay pirámide escrita sin cogollo”.

César Vallejo nunca murió, siempre nació, porque está con todos los hombres de todas las edades. Siempre la luz de su madre, María de los Santos Mendoza, surge por Oriente en cada prosa.

Y como Jesús en el Huerto de los Olivos, Vallejo también apartará de sí, el cáliz.

Mucho más profundo se presenta y con carga emocional sus poemas en Trilce.

Sin embargo, las prosas vallejianas no dejan de tener resonancia en “Escalas” y “Fabla Salvaje”, llegando a lo dialéctico no comprometido en “Tungsteno” y Rusia en 1931″.

Pero Vallejo predice la muerte y al mismo tiempo la esperanza en “Poemas Humanos: España, aparta de mi este Cáliz”.

Vallejo de su dulce y añorado Santiago de Chuco, en La Libertad”, tramonta montañas y nevados para presentarse en Huánuco y de allí da sus pasos rumbo a Lima para irse a Europa con viajes de estudio por Alemania, Rusia, Inglaterra, Italia, Austria y Europa Oriental. Vuelve a París “con un ansia tremante de actividades ideológicas”. Marcha por segunda vez a Rusia de donde retorna a París en 1930. Es entonces cuando el gobierno francés de Tardieu le persigue por sus campañas literarias contra el capitalismo mundial. César Vallejo tiene que abandonar Francia y se presenta en los círculos intelectuales madrileños con el espíritu amustiado por las nieblas de todos los caminos, con su gesto de hombre que ha sentido en si mismo el dolor de todos los hombres, con su bagaje literario y vital de la más alta acurnia, como dicen en las ediciones “Ulises”.

A los cien años del nacimiento de nuestro bate universal, sus huellas volverán a desandar los caminos de estos mundos y quien sabe retorne a Huamachuco, el espíritu perdurable de sus primeros versos, para volver a vivir en los Heraldos Negros, la nostalgia del pueblo adolorido.

Los pañalas de mamá María de los Santos, están fraganciosos, esperándote para darte calor en las entrañas de los hombres humanos, que esperan en la puerta del horno el pan no se queme…ni los dados se echen a andar en el ruedo de la tragedia…Hermanos hay muchísimo por hacer.

——————-

Leido en una emisora local de Huarás el 16 de Marzo del año 1992 en una edición especial y publicado en el libro TIRO AL BULL, Pag. 71 al 73.

También te podría gustar...