UN AMIGO MÁS AL CIELO

Al conocer la súbita muerte de uno de mis pocos amigos de infancia y adolescencia, mi alma se ha enfermado.

Es que repasar el álbum de cromos donde se guardan todas nuestras vivencias juveniles, hacen que en nuestro ser pensante se proyecten como en un ecran, lo que quisimos guardar con afán y hasta los que escondimos su calor para una hoguera invernal.

Por eso al conocer telefónicamente el fallecimiento de HUMBERTO VALDERRAMA HERRERA, con quien andubimos los mismos caminos, las angostas calles huarasinas, jugamos en sus plazuelas. Escuchamos los mismos sermones de boca del Padre Fernández, recientemente fallecido, también en Lima. Y en fin las mil y una noches de fantasías juveniles, aunque él me llevaba por unos años más.

Apesar de que su padre era Vocal de la Corte Superior de Justicia de Ancash, Humberto se amoldaba a la simplicidad de sus amigos de barrio, sin discriminar al igual que sus hermanos de quienes no tengo noticias desde hace muchos años.

Pero con Humberto, estuvimos en un recreo en Lima ( 23:09:08) junto a los Ex Alumnos libertanos de casi todas las promociones. Allí me presentó para hablar de mi libro “Esas campanas doblan por mí? y se sintió feliz por la aceptación cariñosa de mi participación.

Casi siempre hemos buscado algún motivo para comunicarnos y contar nuestras cuitas y se sintió orgulloso cuendo la promoción de su hijo pidió venir a Huarás a conocer la tierra de uno de los padres más distinguidos y trabajadores.

Nuestras casas no distaban mucho. Él vivía en el Jr. 28 de Julio y yo en Ayacucho. Por eso nos reuníamos con frecuencia a jugar de mil maneras o simplemente a charlar.

Lo cierto es que a los hermanos Valderrama los admiraba por su porte y don de gente especial, como dicen eran de “sangre ligera” y conseguían amigos imantados.

Se casó con la bella chica Galindo, hermana de Carlitos Galindo con quien estudiamos desde Transición y nos perdimos en secundaria. De este matrimonio, tiene hijas muy bellas que radican en su querido Huarás, pero él se fue a radicar a Lima donde llegó a ser Regidor de la Municipalidad de Surco y Presidente de la Asociación de Ex Alumnos Libertanos residentes en Lima.

Siempre inquieto, toda la vida motivando nuevas ideas de progreso. Nunca estático ni negativo. Era un líder comunal por excelencia.

También, hace unos años, vino a Caraz y fácilmente se integró a la sociedad de esa ciudad como Administrador de un hotel de la Plaza Mayor. Lo estimaron mucho y trabajó bastante por promocionar el turismo de ese lugar.

Humberto era querido y respetado en todas partes donde iba y en toda reunión ponía como sello de presentación el ser ex Libertano.

Sin duda su ingreso al cielo será fácil y no necesitará más presentaciones, porque el guardían del cielo, San Pedro, también es ex Libertano, dicen que siempre le ha gustado la libertad de los hombres. 

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