CARTA DE AMADOR NAVARRETE

Estimado Olimpio:

Un saludo y un abrazo muy fuerte, muy fraterno y de amigo desde Lima.

Te escribe Amador, aquel periodista juvenil que apareció en LA PRENSA y luego fue madurando con la colaboración de los corresponsales -como tú- y que aprendió a amar al Perú en cada trozo de esta tierra nuestra: ya sea en Huaraz, Caraz, Yungay u Olleros (todavía recuerdo vívidamente cuando viajé a este encumbrado lugar donde se celebraba una fiesta patronal) o cuando me invitaste a la famosa cosecha y sus manjares, que más parecía un rito dedicado a la “pachamanca”.

En síntesis, fueron nueve años dedicados a esa Escuelita, donde tuve amigos y profesores de periodismo, como el “tigre Martínez”, el “pato Apesteguía” (Está trabajando en la Universidad, como coordinador solo los días sábados), el ingeniero La Rosa, y tanta otra gente, que recuerdo con mucho aprecio, y que ya no está acá, porque ha viajado a otros países o porque se ha ido por el camino sin retorno.

Luego seguí la labor del desempleado (aunque no por mucho tiempo) hasta que logré ingresar a El Comercio, donde me mantuve 13 años y me consolidé como periodista. Paralelamente a El Comercio el año 1988 inicié la docencia en la USMP (Universidad San Martín de Porres) e hice las dos cosas hasta el año 1998 en que me desligué del periodismo activo y solo me dediqué a la enseñanza. A resultas de ello estoy a tiempo completo y a dedicación exclusiva (ahora con más años) en cargos como director académico, jefe de grados y títulos y desde hace dos años como director de Postgrado en Ciencias de la 

Comunicación. Te preciso que el año 2003 la USMP me envió a estudiar el Doctorado en Periodismo en la Universidad San Pablo – CEV de Madrid, donde estuve dedicado completamente a esos quehaceres y también aproveché para conocer mucho del periodismo español y de su hermosa huella a través de columnistas, articulistas y ensayistas en El País, ABC, El Mundo, La Vanguardia, es decir otro tipo de periodismo y de gran nivel.

Sé que la carretera -por la que tanto escribiste y se plasmó su reconstrucción a través de los organismos respectivos, léase CRYRZA, ORDEZA, y la Corde Ancash- que va de Pativilca por todo el Callejón de Huaylas, está hecha una calamidad y que ya es una odisea internarse por esas tierras, pero no pierdo las esperanzas de visitar al amigo y colega para saludarlo y saborear un cuy guisado o chactado.

No sé de tu salud y de tus años, pero me daría mucho gusto saludarte.

Escribe a este correo. Y estaremos en contacto permanente.

Un abrazo.

Bríndame el teléfono de donde está tu esposa para saludarla, aunque sea por la línea.

Te reitero mi amistad y mi gratitud.

                                          Amador Navarrete Canales – Lima

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