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                                                             (1) LOS PAROS

Alguien ha evaluado las consecuencias de un paro?

Dudo que sí.

Cada “bando” mira con el prisma que más le, conviene. Para unos es un fracaso, así asistan miles de manifestantes; para otros un triunfo, así hayan marchado “cuatro gatos” y muchos pericotes.

Pero racinalmente analizando, un paro es un paro y una huelga es una huelga así lo hagan mitad menos uno de los protestantes.

Lo que juega aquí es el honor, el prestigio, el motivo por el cual la gente gana las calles, la circunstancia por qué en las arengas critican un nombre o la conducción de una institución. El por qué a una autoridad o funcionario lo titulan de mafioso, corrupto, ladrón y tantos otros adjetivos que ni perico de los palotes lo aguantaría, de tener, decoro y vergüenza.

Estos desplantes a muchos a hecho reflexionar y de inmediato han renunciado por convenir a los intereses del pueblo. Pero otros más avezados sin pudor ni sangre en la cara, han dado la contra a la voluntad popular. Y se han “entornillado” y hasta quizás “empernado” al cargo y con más fuerza y como si fuera un derecho, han hecho tabla rasa de los bienes públicos.

!Qué coraje¡

Y más bien se rodean de gente indeseable y compran conciencias y comparten apetitos.

Para estos, un asesinato es una medalla y un crimen una condecoración.

A estas alturas, ilumina el firmamento una luz de esperanza, cuando el Presidente de la Junta de Fiscales, Marco De la Cruz Espejo, lanza en ristre y cual Quijote, promete “atacar a la corrupción (enquistada al más alto nivel en Ancash) venga de donde venga (porque) ni podemos permitir que esto continúe en nuestro medio, para eso estamos las autoridades, para eso nos encomiendan un cargo, vamos a terminar con la corrupción”.

Francamente, hace tiempo queríamos escuchar estas palabras que alientan y hacen volver la fe a la población. Desde hoy tenemos a alguien que pondrá elm pecho por su pueblo y por su honor.

                                                   (2) UN PASATIEMPO MUY LUCRATIVO

En nuestra ciudad se ha convertido en un “pasatiempo” muy lucrativo el “construir” y al mismo tiempo “destruir”.

Suena a chiste, pero no, es el serio y con las manos en el fuego (hasta que se achicharren).

Resulta que en todas las obras que se ejecutan en la ciudad, se parcha, primero con cemento, a los pocos días este mismo tramo, con asfalto. En los desagües pluviales se levantan los canales y se destruyen los mismos por 3 ó más veces, porque la obra resulta mal.

La semana pasada se culminó de pavimentar las últimas cuadras de la Av. 28 de Julio y a los dos días se reventó el flamante tubo de agua, dejando a gran parte de la ciudad sin líquido elemento. Los obreros tuvieron que romper el pavimento recién terminado hasta ubicar el deterioro ante la mirada estupefacta del vecindario que “se moría” de sed. En Huarás, estas fallas, no se sabe por parte de quién, se ha convertido en una constante y al parecer con la complacencia o silencio cómplice de las respectivas autoridades que nunca han puesto el dedo en el pus.

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