CENTENARIO DEL NACIMIENTO DEL AUTOR DE “TODAS LAS SANGRES”

Olimpio Cotillo

            José María Arguedas sintió la ira de Dios, cuando se enteró que Enrique López Albújar y Ventura García Calderón, habían descrito al indio “como un ser de expresión pétrea, misteriosa, inescrutable, feroz, comedor de piojos”.

            Estos dos autores peruanos, ¿conocían de cerca las vivencias del indio “comedor de piojos?. Lástima para ellos (por cierto los dos buenos escritores peruanos de brillante pluma) pero lamentablemente el autor de Matalaché de Piura y García Calderón “pasó toda su vida en París” y como tal, nunca vieron que los indios eran “comedores de piojos”.

             Al respecto, el padre del indigenismo más sacrosanto, José María Arguedas, nos dice: “Cuando llegué a la universidad leí los libros de López Albújar y de Ventura García Calderón. Me sentí tan indignado, tan extraño, tan defraudado, que consideré que era indispensable hacer un esfuerzo por descubrir al hombre andino tal como era y tal como yo lo había conocido a través de una convivencia muy directa” (Desde su nacimiento en Andahuaylas).

            José María Arguedas, pasó toda su infancia y juventud entre indios volteadores de cerros, cosechadores de esperanzas y enterradores de tristezas. En Vicos (Distrito de Marcará, Provincia de Carhuaz), permaneció buen tiempo haciendo estudios antropológicos, para certificar, de la mejor manera, el alma campesina.

            Y conoció mejor que Ciro Alegría a los perros de las punas solitarias, que ladran a las almas en pena, a las sombras errantes o a las sombras del hombre sin destino.

            Y se empapó de las corrientes nutricias universales (Para no ser chauvinista) “…leyendo a Mariátegui y después a Lenin que encontré un orden permanente en las cosas; teoría socialista no sólo dio, un cauce a todo el porvenir sino a lo que había en mí de energía, le dio un destino y lo cargó aún más de fuerza por el mismo hecho de encausarlo. ¿Hasta dónde entendí el socialismo?. No lo se bien. Pero no mató en mí lo mágico”.

ARGUEDAS, AMAUTA

            Para orgullo y gloria de los peruanos de tierra adentro, de los que conocen el frío de las heladas, el discurrir de las aguas de las lluvias por el rostro o el poncho en bandolera, José María, vio la luz del día un 18 de Enero de 1911, precisamente hace un centenario en que por su sabiduría y sus vestigios literarios insuperable en giros, sombras, y cuerpo y alma indígenas, se le llamó “Amauta” o más propiamente, padre creador.

SIGNIFICADO DE SUS OBRAS

            El mensaje viviente de José María en sus obras, después de 100 años de su nacimiento, son legados a las generaciones venideras: Los Ríos Profundos (1958), refleja nuestra verdadera identidad y conciencia nacional. Yahuar Fiesta( 19941), es un juicio moral a las festividades patronales y taurinas donde el cóndor es sacrificado. Todas las Sangres (1965) es una visión totalizadora del Perú donde confluyen todas las razas y todas las culturas ennoblecidos por el indio, como poseedor de nuestra auténtica cultura nacional y su lucha heroica por preservar el idioma nativo a pesar de todos los avatares de los extranjerizantes.

            Hoy que llega la ocasión, recordamos que hace un tiempo difundimos uno de los primeros libros de Arguedas: Agua (1935), donde el pongo, con su aparente humildad, da el juicio final en el paraíso terrenal.

            A sus libros antes mencionados, hay que agregar: Runa Yupay (1939), Diamantes y Pedernales (1954), El Sexto (1961), La agonía de Rasu Ñiti (1962), Amor mundo y todos los cuentos (1967) y su novela póstuma: “Zorro de arriba y zorro de abajo”.

PERSONAJES INMORTALES

            No podemos olvidar a quienes formaron nuestra vivencia cotidiana luego que leímos –muy jóvenes en edad aún-  Todas las sangres y a sus protagonistas principales: Al hacendado, amo y señor de todas las tierras don Andrés Aragón y Peralta. A sus hijos Bruno y Fermín. A Rendón Willka, indio que se convierte en héroe mítico cuando el gobierno y las transnacionales invaden los valles a explotar las minas y logra sobrevivir a “todas las extirpaciones de idolatrías con dignidad férrea”. Finalmente el ingeniero Cabrejos.

VARGAS LLOSA Y ARGUEDAS

            Mario Vargas Llosa, recientemente envestido con el premio Nobel de literatura, no pudo olvidarse de José Mar&iacu
te;a Arguedas en la ceremonia central de Estcolmo y para él tuvo estas palabras: “Un compatriota mío, José María Arguedas llamó al Perú, país de “todas las sangres”. No creo que haya fórmula que la defina mejor. Eso somos y eso llevamos dentro todos los peruanos, nos guste o no: una suma de tradiciones, razas y creencias y culturas procedentes de los cuatro puntos cardinales”.

            Gloria a ti José María, por haber inmortalizado a nuestra raza de granito, bronce o diamante que empieza a refulgir desde las entrañas de la tierra o el fulgor del Huarac koyllur.

          

También te podría gustar...