CAMBALACHES

            Uno se equivoca viendo rostros.

            Y también viendo los bien disimulados ademanes de la gente.

            Es que las apariencias engañan. En el fondo de las cosas, de los pensamientos. Y en la negrura de la noche, donde en tiempos electorales, no se sabe qué artimañas se cocinan.

            Precisamente estas noches tristes y abominables son las que cultivan las gentes sin escrúpulo, sin ética y sin moral.

            Hay alianzas de contranatura. Hay uniones descabelladas hasta con sus enemigos.

            Pero sobre todo, hay la imposición del dinero. Amo, señor y “chochera” de todos los inescrupulosos y “trinqueteros”.

            Hoy vemos con pena, la calidad de hombres que son, a los expulsados de una lista, en otra lista y todavía como “cabeza”. Los indeseables que se fueron a Europa, retornan “a su nidal”, simulando ser limpios de polvo y pecado:

                        Salta la tortilla,

                        en la parrilla.

                        baila el mojigato

                        como candidato.

                        Ha retornado Olivera

                        como lo hizo Alan,

                        creyéndose galán

                        y el otro, muslera.

            Pobre Congreso, en otros lugares del mundo el más reverenciado, el más admirado por la calidad de su gente pensante, pero en nuestra Patria, el más vilipendiado y vapuleado por la calidad de payasos baratos que lo integran. ¿Así es la democracia que tanto pregonan? ¿Por esta clase de gente vamos tener que ir a las urnas?…Ciudadanos de aquí, allá y más acullá. Busquemos la fórmula para castigar su impertinente osadía.

También te podría gustar...