Comentario 1

Olimpio Cotillo

¡AVANTI CORRUPCIÓN!

 
            Si éste caballo no estuviera enfermo, hace tiempo hubiéramos llegado a nuestro destino…conversaban dos caminantes al ver retrazado su viaje.

            Es que así es la vida. Si algo sale mal o se retraza; si alguna pieza del motor está fallando y no se avanza, hay que descubrir al sujeto negativo.

            Si en un cajón de sabrosas manzanas hay una con síntomas de podredumbre, hay que sacarlo para que no contagie a los demás.

            Igual es en la sociedad. Si hay corrupción (y en eso nuestra Región bate el récord), no es necesario ser adivino para saber por culpa de quien avanza imbatible.

            Los corruptores están seguros que nada les sucederá, porque hay un Poder Judicial impasible, inerte no obstante estar en sus instalaciones el cuerpo del delito a vista y paciencia de todo el mundo.

 

            Esta inoperancia del Poder Judicial tiene nombre propio. Todos lo intuyen, todos lo presienten, todos lo comentan y todos no salen de su asombro. ¡Cómo es que el juez no sanciona al infractor o (es) de tamaño delito de lesa humanidad al haber hecho podrirse cientos de toneladas de alimentos destinados a contrarestar el friaje y combatir la hambruna de los niños y mujeres pobres de la serranía exhibiéndose malogrados e inservibles en la mismísima Corte de Justicia. Esto ha cualquier mortal lo llena de vergüenza. Pero al parecer, no a los jueces y el actor de esta ignominia, suelto en las calles más bien despotricando contra los jueces y fiscales a quienes amenaza con “revocarlos”.

            ¡Sólo en Huarás puede suceder esto…! Y quizás con los días…mucho más. Por eso hierve la sangre de indignación por la injusticia y el agigantamiento de la corrupción.

            Pero nos queda un consuelo. No pasarán muchos años en que veremos las cárceles llenas de estos inefables compinches porque no siempre estarán de jueces los corruptibles de hoy ni los césares que dilapidan los dineros de los ancashinos.

            Si en nuestra sociedad actual…los jueces no estuvieran enfermos, hace tiempo hubiéramos llegado a nuestro destino…

            Y hoy que llega la oportunidad nos preguntamos: ¿Dónde están esas instituciones que ostentaban prestancia? ¿Dónde la majestad de un Poder Judicial incorruptible y con señorío de admiración? ¿Dónde la vergüenza y el qué dirán? ¿Acaso con el sismo del 70 han muerto todos estos valores inmarcesibles que hacían de nuestra tierra un pedazo de Perú respetado y respetable?.

            ¡Cómo un solo hombre ha puesto a prueba lo corruptibles que son las autoridades¡. Lo deleznable que ha sido su formación y su educación. Lo débil de sus sentimientos y su propio respeto.

            Ese hombre que ha organizado su propio círculo de “Comandos”, ese vladimiro que compra conciencias, Ese que ha introducido la corrupción como norma de vida, ese que ha doblegado los más nobles sentimientos se llama “La Bestia de Ancash!, al que el Poder Judicial le teme o al parecer, lo protege.

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