Opinión del lector CRECIMIENTO DEL PBI, QUÉ MENTIRA MÁS INFAME

Por: Dr. Hugo Salinas González

Los gobernantes de la mayoría de los países del Sur se ufanan de un alto y sostenido crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) ¡Qué mentira más infame, avalada por los “intelectuales de la izquierda” Por que, en realidad, en la mayoría de los países del Sur, su crecimiento es prácticamente negativo; sino, ¿Por qué hay pueblos que se mueren de hambre? Y estos son precisamente los países más ricos en materias primas y otros recursos naturales.

Comencemos por precisar dos conceptos básicos del PBI de un país y su Producto Bruto Nacional (PBN). El PBI es igual a la suma del Valor Agregado por la actividad económica generada únicamente por las empresas y personas pertenecientes a ese país. Entonces, para llegar a conocer el monto del PBN es necesario sumar las actividades nacionales realizadas en el resto del mundo y, restar las actividades del resto del mundo desarrolladas al interior del país.

Si comprendemos la diferencia entre PBI y PBN, veremos que solamente las actividades económicas de los países del Norte se incrementan.

Es el caso de los Estados Unidos, cuyas empresas multinacionales realizan importantes actividades económicas en los países del Sur. De ahí que, su PBN es mucho mayor que el PBI. Es decir, el famoso “Crecimiento del PBI” de los países del Sur se debe esencialmente a las ingentes utilidades de las multinacionales que, en su integridad, irán a las arcas de los países del Norte. En concreto, en los países del Sur, su crecimiento, si existe, es realmente irrisorio.

Pongamos un caso concreto: el famoso crecimiento del PBI del Perú. Nuestro presidente, el genocida,, así como los candidatos a la presidencia comentan que el PBI del Perú viene observando una tasa “elevada” de crecimiento sostenido por más de 10 años. Primero, comenzaremos diciendo que dicha tasa, es una tasa de crecimiento de China que supera los 17%. Segundo: el crecimiento del PBI en el Perú se asienta esencialmente en las exportaciones. Por ejemplo, para el año 2010, las exportaciones superan a las importaciones en más de tres mil quinientos millones de dólares.

Esto representa aproximadamente el 2.5% del PBI. Y ya lo sabemos, detrás de las exportaciones se encuentran las empresas mineras y las agro-exportadoras multinacionales, sin olvidara la “invasión chilena” que no es otra cosa que la invasión de las multinacionales del Norte vía los testaferros chilenos.

Esto es algo así como lo que nos cuenta la historia: quien realmente ganó la guerra Perú-Chile en 1879 no fueron los chilenos sino las empresas salitreras y guaneras instaladas en Chile pero pertenecientes a Inglaterra. Es decir, descontando las utilidades de las multinacionales, los cholos del Perú han crecido en solamente 5.5%. Pero el asunto no termina ahí.

Tercero. La actividad económica de un país “crece” por el solo hecho de que su población aumenta. Los nuevos venidos tienen que comer aunque sea porotos para sobrevivir, tiene que alojarse aunque sea en casuchas mal terminadas, tiene que desplazarse en combis o buses repletos hasta el techo…Todo ello, hace que la economía “crezca”. Pero ese crecimiento es como resultado del incremento de la población, y no porque la población ha aumentado su bienestar. De un total de 17.8 millones de habitantes (1981) hemos llegado a 29.9 millones (2010). Un aumento de casi el 60%, a pasar de las matanzas de los años 80 y 90.

Aun cuando la tasa de crecimiento de la población peruana está en descenso, ella representa todavía un 1.6% (2010). De donde, gracias a la dinámica del crecimiento de la población, el PBI crece en no menos del 2%. Es decir, si al famoso 8% le descontamos lo que se llevan los gringos y lo que es efecto puro y simple de la dinámica del crecimiento de la población, el PBI del Perú estaría creciendo solamente a una tasa del 3.5%

Con lo dicho bastaría para desmentir a gobernantes y partidos políticos corruptos que, el lugar de servir a su país, sirven a los interese extranjeros. Con lo dicho bastaría, también, para demostrar que nuestros candidatos a la presidencia o son ignorantes que repiten como loros la canción del corrupto mayor o simplemente, ya se arrodillaron ante las multinacionales con el solo objeto de llenar, ellos también, sus bolsillos.

Pero, no podemos olvidar de mencionar el costo social de la corrupción, del genocidio y la matanza permanente de quienes osan ponerse de pie, de la depredación de los recursos naturales y de la abismal diferencia entre los ricos y los pobres. Si tomamos en consideración el costo social de la venalidad de nuestras autoridades y del modelo del crecimiento del PBI en el Perú es, en términos reales, negativo.

                                                                                    Caraz, Abril del 2011

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