La pionera: Dña. Carmela Maguiña Norabuena de Osorio

Olimpio Cotillo

¿CÓMO NACIÓ LA RADIODIFUCIÓN EN HUARÁS?

Corrían los años 1954-1955. Huaraz era una bella ciudad serrana, provinciana, apacible, con una hermosura natural incomparable; con casas de paredes blancas y tejados rojos. Todavía no era, la casi cosmopolita que es hoy.

La avenida Villón, era con la de Amadeo Figueroa, una de las dos vías que conducían al cementerio general de la ciudad.

En el Barrio de El Pedregal, estaba levantada una simpática casa familiar de un piso, con arcos ornamentales y llamativos jardines y verjas que sorprendían a quienes discurrían por su pista de tierra aún. En esa residencia serrana habitaban: la dama huarasina doña Carmela Maguiña Norabuena de Osorio, dedicada con amorosa generosidad a los quehaceres de su hogar. Su esposo, el, pedagogo don Darío Osorio Sánchez, maestro de la Escuela 352 “Javier Prado y Ugarteche”, y sus hijos Orlando y Nelly.

Una tarde primaveral, se estacionó frente a la casa, una camioneta de la que descendió un elegante caballero y su chofer. Hicieron un recorrido por la avenida Villón, contemplaron el embriagador paisaje, los terrenos valdios, las pocas casas. Con gestos que denotaban interés. Al cabo de unos minutos, regresaron al vehículo.

La señora Carmela y su hijo que habían contemplado con asombro y curiosidad la escena protagonizada por los dos desconocidos, ofrecieron su participación para ver qué era lo que les traía por aquellos lugares.

El elegante caballero se identificó como el ingeniero Luis Gálvez y que había llegado a Huarás por expreso mandato de don José Eduardo Cavero Duvois, broadcaster y dueño de Radio Victoria de Lima, para ver la posibilidad de abrir una filial en la capital del Departamento de Ancash.

Después de felicitar a doña Carmela por su bella residencia, le confesó con pesar y desánimo que al día siguiente se regresaba a Lima, lamentando que no sería posible cumplir el deseo del también ingeniero Cavero Duvois.

La emprendedora señora Carmela, que había trabajado desde los 12 años en la Compañía Peruana de Teléfonos, renunciando para contraer matrimonio y no conocía del trato de las personas (Llamado hoy, Relaciones Públicas), convenció al Ing. Gálvez a efectuar otro recorrido. Justo, a unos 15 metros de distancia, se encontraba un terreno abierto, valdío, amplio y que en uno de sus extremos había sido habilitado por la juventud deportista una cancha de fútbol donde entrenaban los integrantes del poderoso equipo “Alianza Pedregal”.

Fue entonces que el Ing. Gálvez y su ayudante, conjuntamente con doña Carmela, ensayaron las posibles ubicaciones de las antenas y ambientes que se requerían para efectuar las emisiones radiales. Pero…las cabinas de mando de locución ¿Dónde se ubicarían…? Doña Carmelita, animosa cual experta diseñadora de ambientes. Intervino sugiriendo que se podría levantar dos especies de cabañas. En una, se instalaría el equipo de generación eléctrica y en el segundo, dos ambientes separados por un ventanal, uno para los mandos técnicos, y, el otro para la locución, dejándose, delante, un espacio para posibles pequeñas actuaciones artísticas o académicas.

El Ing. Gálvez sorprendido por la intervención de su interlocutora, ofreció pensar las propuestas y soluciones encontradas, darle vueltas al asunto, “conversar” con la almohada y decidir la instalación de la emisora dentro de unos meses. Doña Carmela, presta y atenta invitó entonces al Ing. a almorzar unos platos típicos en su casa, al día siguiente. Sorprendido, sonriendo y agradecido, el ingeniero aceptó gustoso la invitación.

Sin preguntar si el profesional de la radio había degustado con anterioridad el jamón serrano huarasino, el llunca cashqui y el cuy, doña Carmela los preparó poniendo especial esmero.

Al día siguiente por la mañana, el Ing. Gálvez regresó, esta vez con otros ayudantes para examinar el terreno, averiguar la propiedad y especialmente para tomar medidas y hacer cálculos de ingeniería y radioemisión. A las doce en punto, como un lord inglés, el ingeniero estuvo en la residencia Osorio-Maguiña procediendo a disfrutar del delicioso almuerzo huarasino con la chicha
de jora reglamentaria primorosamente elaborada por doña Carmela. Ya, a los postres, el Ing. Gálvez, agradeció lo que llamó un exquisito variado, abundante y bien regado ágape, sentenciando finalmente: “BUENO, SEÑORA CARMELA, SU OPTIMISMO, PERSISTENCIA Y ANHELO DE QUE SU TIERRA TENGA UNA EMISORA RADIAL, ME HA CONVENCIDO”. Los cálculos  que esta mañana hemos vuelto a realizar, nos permiten concluir por la factibilidad de ABRIR UNA FILIAL DE RADIO VICTORIA EN SU CIUDAD DE HUARAZ, PERO CON UNA CONDICIÓN”. Doña Carmela abrió desmesuradamente los ojos, con evidente preocupación e intriga. El Ing. Continuó: “Usted, señora Carmela, se encargará de la locución y su esposo del manejo de los mandos técnicos. Como él sale de su escuela a las cinco de la tarde, dada la cercanía, a las seis se iniciarán las trasmisiones radiales”.

Sin pensarlo dos veces, la señora Carmela aceptó, por ella y su esposo. Es más, se ofreció colaborar en las gestiones administrativas que habría que realizar en la Municipalidad.

De esta manera, NACIO RADIO HUARAZ y la incursión en la radiodifusión de doña Carmela.

Por su puesto la noticia corrió como reguero de pólvora con explosión de júbilo, incredulidad y esperanza, primero en El Pedregal y luego en toda la ciudad.

Al poco tiempo se inició la preparación del terreno, la instalación alambrada subterránea de las antenas, la instalación de las elevadas torres de fierro y la instalación de las dos cabañas propuestas por doña Carmela. Se encargó la administración de la emisora a don RENAN CARRANZA SARAVIA y a las pocas semanas, salió al aire la programación de RADIO HUARAZ, para orgullo de todos los huarasinos. El primer huainito, que inundó el éter, fue de Pastorita Huarasina: “…quisiera olvidarte/ pero no he podido…

RADIO HUARAZ, la primera emisora regional, cubrió la necesidad de comunicación social radial, difundiendo noticias, informando sobre acontecimientos académicos, culturales, políticos, sociales, patrióticos, anunciando la visita de personalidades del mundo político, educativo, artístico, universitario y folclórico. Se llenó un vació largamente esperado.

Doña Carmela no sólo desplegó una eficiente labor en la locución, leyendo noticias, difundiendo mensajes de salutación por onomásticos, decesos, nacimientos, quinceañeros, matrimonios, etc. sino haciendo comentarios, entrevistando a invitados y personalidades, animando y conduciendo presentaciones artístico-musicales, cual maestra de ceremonia experimentada.

Como es obvio, nunca antes nadie, en Huaraz, había desarrollado actividad similar. Por eso su desempeño, reconocido, felicitado y admirado por la colectividad huarasina, incentivó en los jóvenes la vocación de imitarla y realizar la labor periodística de la locución y comunicación social, que había prestigiado. Así, los hermanos Tarazona Soto: Rolando y Eduardo, fueron haciendo sus prácticas, primero, para luego sucederla en la locución radial como Marco Herrera, Julio Merino, Pepe Huerta, Pedro Macedo, los hermanos Cotillo y otros muchos más, porque RADIO HUARAZ  se convirtió en el verdadero semillero del periodismo hablado, gracias a las facilidades y a las orientaciones que daba RENÁN CARRANZA SARAVIA en forma desinteresada y a plenitud.

La ciudad de Huaraz le debe a doña Carmela Maguiña de Osorio, un merecido reconocimiento, hasta hoy negada por todos, y que sea en vida, por haber sido la pionera en la radiodifusión huarasina, COMO LA PRIMERA MUJER que realizó una fructífera tarea de comunicación social radial desde el Callejón de Huaylas..- O.A.O.M.

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