OPINIÓN DEL LECTOR

Olimpio Cotillo

NIÑO DISCAPACITADO ES ORGULLO DE SU PUEBLO

A sus 11 años de edad, Yorlán Euclibe Guerrero Pacosh sabe sobreponerse a la adversidad. No tiene brazos ni piernas desde su nacimiento y a pesar de esto, siente que es considerado como emblema de los niños ancashinos, por el esfuerzo que realiza para desarrollarse y educarse en tan difíciles condiciones.

 
En su casa, Yorlán es el último de siete hermanos y en clase se ha propuesto ser el primero. Estudia con otros niños de su comunidad en la Institución Educativa N° 86533 “Virgen de Guadalupe”  de Tocash, distrito de Pueblo Libre, provincia de Huaylas.

Su madre Brígida Pacush Dextre, forma parte de los hogares muy pobres del Programa “Juntos” y lo lleva desde su casa hasta el aula. El, con la ayuda de su familia ha entendido que la llave maestra del futuro es la educación.

En la Institución Educativa de Tocash, el profesor Ilario Díaz Leandro da la bienvenida. Ni bien abre las puertas de su salón de clases.

Tras una pausa en la conversación, Yorlán Guerrero Pacush abre su laptop y la prende. Nos demuestra que sus limitaciones físicas, como no tener brazos, son menores y no afectan su capacidad para aprender y sus evidentes progresos. Sus compañeros se acercan hasta la silla de ruedas donde le han acondicionado una carpeta.

Con alguna dificultad, empieza a manejar la base táctil de la computadora  la flecha del cursor se detiene en la página del Plan Huascarán. En cuestión de minutos está en el ciberespacio, ante la atenta mirada de sus amigos de escuela.

Para Yorlan, escribir es mucho más difícil que manejar la computadora pero ha desarrollado un método que solo refleja tenacidad. Apoya el lapicero entre su axila y la parte de brazo  que tiene y escribe, lento, pero escribe.  Así  demuestra el aprestamiento que tiene para utilizar sus cuadernos y lapiceros, los usa  como si fuera un niño físicamente normal pero le da un toque personal que otro niño con sus dos brazos no hace : escribe con dos colores simultáneamente. Cada letra que dibuja en las hojas de papel atestigua de su empeño por forjarse un futuro basado en su conocimiento y aprendizaje.

Pide que amplíen más grados en la misma escuela hasta la secundaria para que termine sus estudios. “Ahí nomás que me den las oportunidades para salir adelante”, agrega. Este año pasó un gran susto porque estuvo en riesgo de no ir a las aulas debito a que en su colegio sólo enseñan hasta el cuarto grado. Sin embargo, la gestión del director logró ampliar el funcionamiento hasta quinto grado.

En su casa, su madre Brígida y su hermana Angélica son las más felices y risueñas cuando ven que Yorlan es el más querido en su pueblo. También, agradecen al Programa Juntos por haberles devuelto las esperanzas en la vida, ya que desde el 2009 son una familia beneficiaria y reciben los 200 nuevos soles bimestrales.

Yorlan Euclibe Guerrero Pacush es la historia de tenacidad y éxito que enorgullece a sus padres, hermanos y vecinos. Es el ejemplo de vida de muchos niños para que sigan estudiando. Es el orgullo de su docente que le dedica varias horas de labor.

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