TODA BIBLIOTECA ES MÁS PODEROSA QUE UN EJÉRCITO

Danilo Sánchez Lihón

 Sin bibliotecas,

¿qué tenemos?

Ni pasado ni futuro.

Ray Bradbury

 1. De la mente y del alma

 La mejor defensa de un pueblo, para que no se atente en contra de su soberanía, de su integridad territorial ni de su libertad para guiar y orientar su destino, es formarse como un pueblo consciente, sensible, preparado cívicamente; capaz de discernir y crear soluciones inteligentes a los problemas de su realidad y a todos aquellos que se presenten en el proceso de su devenir como sociedad.

Formar una ciudadanía afianzada en valores es la clave. Una sociedad cohesionada sobre principios que son auténticos y coherentes, organizada cobre la base de ideales comunes, con una visión luminosa acerca de la realidad, para lo cual es fundamental la preparación de la mente y del alma, siendo el vehículo la lectura.

Así como nos abre a la capacidad de crear, de alcanzar autonomía, capaz de transformar los hechos de la realidad para producir bienes y riqueza. Una sociedad capaz de expresarse, de entender al otro, que es lo que da la lectura, los libros y las bibliotecas forma a los grandes guerreros y libertadores, que han sido en primer lugar grandes lectores. Así lo fueron Alejandro Magno, el Cid y Napoleón Bonaparte. Lo fueron Túpac Amaru, Bolívar y San Martín, nuestros libertadores.

 2. Son joyas

Hay casas fundamentales para la consolidación de una nacionalidad y ellas son las bibliotecas. Casas estas siempre verdaderas, perennes y definitivas. Casas de la palabra, casa del ser, casa de las utopías posibles y que son imperativos morales proponerse alcanzar cada día y para siempre.

Es casa abierta para ir a encontrar en ella sensibilidad, altruismo, conciencia, identidad y sabiduría. Donde hallaremos los libros que son llaves para abrir puertas como también cofres llenos de tesoros; herramientas para fabricar algo, como son ideales para construir el mundo que nos merecemos.

Libros que emocionan, impactan y conmueven; libros que educan, que forman la personalidad de los niños y jóvenes y de los hombres en conjunto.

Hay en ellos contenidos profundos que nos orientan en la vida, porque un libro es una cometa, una nave que explora mundos ignotos, una sonda al infinito interior que nos conforma a cada uno de los seres humanos.

  1. Los espíritus más acrisolados

Antes de la aparición de la imprenta, a decir de Voltaire, los libros eran más raros y más caros que las piedras preciosas. Ahora que los tenemos regados y a la mano apreciémoslos como joyas.

Pero, además, los libros como amuletos, sortilegios y talismanes; la lectura como el viaje de exploración más fascinante y arriesgado que se pudieran imaginar y hacer, y las bibliotecas como espacios mágicos, como sésamos llenos de joyas y tesoros que se pudieran concebir.

Pero, he aquí una sentencia, de un hombre de armas, quien acerca de las bibliotecas, expresó:

“La biblioteca es más poderosa que nuestros ejércitos para mantener la independencia”.

Estas son palabras dichas por un guerrero insigne. Lo acuñó de este modo el Libertador don José de San Martín el día que fundó la Biblioteca Nacional del Perú, el 28 de agosto del año 1821 en Lima.

Y tenía razón, él que sabía cómo ningún otro acerca de lo que es urgente, indispensable y definitivo en una batalla, puesto que libertó naciones y sobrevivió a múltiples jornadas de valor. Y es que en los libros son los espíritus más acrisolados y ya muertos, quienes nos hablan y con quienes alternamos.

  1. Abanderados del amor

Y es esto lo que debemos tener en cuenta si es que queremos vivir en paz, lejos de las amenazas de cualquier agresión, como también para hacer los cambios y las transformaciones necesarias e ineludibles, cual es influir en la sociedad y modificar para bien la historia.

Si queremos hacer que nuestra juventud se imbuya de un liderazgo en razón del espíritu, que solo es posible concebir y forjar a partir de las banderas que flamean impolutas en las páginas impresas que se conservan en los libros, fundemos y mantengamos inhiestas las bibliotecas.

Porque es en los libros y en las bibliotecas en donde está todo aquello que quisiéramos que encarne y haga vida en el corazón de la gente y del pueblo a fin de mantener una seguridad imperecedera.

Y que ese pueblo sea eficaz y próspero en el sentido de construir aquí y ahora un destino mejor para los individuos y las sociedades. Y es porque los libros han sido escritos con lo mejor de los mejores hombres, por aquellos abanderados del amor, la belleza y la verdad.

  1. Plena realización

Y porque son estos los valores que quisiéramos que sobresalgan más a flor en la colectividad con la cual compartimos un destino común.

Visualicemos pues entonces con mucha mayor nitidez este destino, sobre todo entre quienes laboran como bibliotecarios a fin de hacer más pródiga y contundente nuestra labor. Porque: ¿qué es lo que hace significativo y trascendente a este trabajo?

Que no es un desempeño técnico ni administrativo, sino que en él está la posibilidad de edificar a futuro una sociedad mejor.

Y si es así este quehacer es más que una profesión es un apostolado y una hazaña a consumar.

Es una labor de misioneros de la causa fundamental del hombre, cual es avizorar utopías, poner en vigencia valores, y de ese modo construir mundos nuevos y mejores en las posibilidades que ofrezcan a los seres humanos para su plena realización en la vida.

  1. La aspiración al ideal

Imaginemos siquiera por un momento esta tarea: Que maestros, promotores de lectura, padres de familia, ciudadanos conscientes en general, despertemos maravillados la imaginación, la aventura por el conocimiento y la exploración de la verdad a través de los libros.

Imaginémonos compartiendo entusiasmos, emociones y fervores, como intercambiando felices con los niños y jóvenes conocimientos, hallazgos y secretos en las bibliotecas de la maravilla de todo lo creado y por crear.

¡Y cómo hacer sentir a toda persona que se acerca a estos recintos siquiera por un breve momento la fascinación por el bien! Y la aspiración al ideal, a través de la lectura gozosa, radiante y libre en la cual todos somos seres que recién sabrán lo que son, que es la capacidad de crear conciencia y sensibilidad.

Como de vivir y asumir el mundo con mayor luz y discernimiento, liberando nuestra autenticidad que está aherrojada y nuestras potencialidades que están en ciernes y que se logra y alcanza con la práctica de la lectura vivaz.

  1. Más allá de las estrellas

Desprovistos del auxilio de los libros y de la lectura se corre el riesgo y se está en peligro de rodar por la pendiente de lo trivial, de lo superfluo e intrascendente, así como en descender y quedar atrapados en las oscuridades más intrincadas y lóbregas de la condición humana.

Porque el destino de muchos hombres depende de haber tenido o no la lectura precisa y en el momento adecuado que ilumine sus vidas, a las cuales den el rumbo que debe seguir en el momento pertinente y se esclarezca cuál es nuestro destino trascendental.

Como el reto de las bibliotecas y de la práctica de la lectura es introducirse e insertarse en la historia, e imponerse un rol a cumplir en la fragua de cada día; en primer lugar, formando lectores, atravesándolos con un rayo de luz y bondad el corazón y la mente.

Y esto dado que en ellas el alma humana se dispone a estar expuesta, a quedar libre y ser capaz de elevarse hasta las más excelsas cimas de lo noble y glorioso, más allá de las estrellas, doblando la rodilla y tocando la tierra en actitud de orar.—

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