SOLO EL 1% PRESOS POR CORRUPCIÓN

Es inaudito. Inconcebible. Parece una burla a la inteligencia humana.

¿Delincuente no lucha contra delincuente?

Debilidad para enfrentar a este flagelo?

Estas y otras razones poderosas frenan la lucha contra la delincuencia que al parecer ha obtenido “carta de ciudadanía”, es decir está semi legalizada porque la mayoría forma parte del tinglado del “mírame, pero no me toques”.

En efecto, Defensoría del pueblo ha hecho un análisis valiente y ha puesto al descubierto lo que todo el mundo sabe y conoce: “Solo el 1% del total de personas privadas de la libertad”, están purgando condena carcelaria.

Esta aseveración está contenida en un documento denominado “El sistema anticorrupción peruano diagnósticos y desafíos”.

Defensoría, culpa de esta inoperancia a la “debilidad del sistema anticorrupción en el País y poca efectividad en la aplicación de sanciones. Y agrega: Hasta octubre del año pasado 543 reos estaban en la cárcel por delito de corrupción y solo el 49% de ellos tenía sentencia”.

Con referencia a las regiones con más incidencia delictiva por corrupción, a Defensoría no le es incómodo decirlo con claridad en forma descendente: Lima, Ica y Ancash, aunque a nuestro entender, Ancash debía encabezar porque a ojos vista la corrupción campea en todos los sectores y los culpables no reciben sanción y en la mayoría de casos han sido exculpados de polvo y paja, a pesar de que hay la certeza de que se apoderaron de millones de soles.

En el documento antes mencionado, Defensoría habla de ausencia de un marco normativo que viene a ser una “debilidad”. En él, deben estar considerados las competencias de las entidades llamadas a luchar contra la corrupción y “definir al ente rector” para que haya institucionalidad articulada y coordinada y sobre todo que haya “voluntad política”.

Defensoría recuerda que la corrupción afecta el derecho de las personas al limitar la capacidad del Estado para brindar derechos fundamentales como Educación, Salud, Seguridad social, entre otros.

Con este estudio, Defensoría por lo menos ha salvado el silencio cómplice de quienes estando llamados a poner las pautas para exterminar el flagelo de la corrupción, hasta hoy permanecen mudos, sordos y ciegos.

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