CRÓNICAS BAHIANAS ESPECIAL PARA TIRO AL BULL

Enrique Tinoco

Y, AL FINAL ¿QUÉ ESTAMOS FESTEJANDO?

Las fiestas navideñas, sí, claro. En realidad, hace tiempo que Navidad dejó de tener un sentido místico; se le incorporaron elementos de fiestas de varios orígenes, que no necesariamente cristianas, en una amalgama de creencias y tradiciones que va más allá de la celebración del Nacimiento de Jesús o de la simple celebración del cambio de estación. El espíritu navideño fue atropellado por el espíritu de consumo: consumir alimentos ricos y caros, consumir luces y adornos, consumir la idea de fraternidad y felicidad. Pero como nada es final ni definitivo, en los barrios periféricos de las grandes ciudades, como Salvador y en los pueblos del interior de medio porte o menos, se mantienen tradiciones de celebración de las fiestas navideñas, uno de ellos las Fiestas de Reyes, que se instalaron en estas latitudes con la venida de los portugueses y españoles; celebra la llegada de los Reyes Magos, Gaspar, Baltazar y Melchor para visitar y adorar al Niño Dios.

En el estado de Bahía los festejos de Reyes comienzan el 24 de diciembre y duran hasta el 06 de enero, con la Bajada de Reyes, en ese periodo una de las manifestaciones dominantes es el “Terno de Reyes”, que desfila por las calles que puede terminar en una misa; los grupos de “Terno de Reyes” son formados generalmente por un maestro, un contramaestre, los tres Reyes Magos, algunos payasos, los alférez y los acompañantes, todos usan ropas especiales, llenas de colorido, tocan músicas de la época, las bebidas y comidas son propias de cada región. Salve.

En el cotidiano el ritmo pre navideño, o pos elecciones, no cambió.

El PT y el PSOL anunciaron que no comparecerían a la ceremonia de pose del nuevo presidente…y cumplieron su propuesta.

No se tiene noticias de cómo anda la investigación del atentado contra Jair Bolsonaro durante las elecciones. El presidente electo concede una entrevista (31/12) a la Red Record de TV, que pertenece a la Iglesia Universal, una entrevista exclusiva, donde afirma: “Cuando los enemigos de la patria, del orden y de la libertad intentaron poner fin a mi vida, millones de brasileños fueron a las calles. Una campaña electoral se transformó en un movimiento cívico, se cubrió de verde-amarillo, se hizo espontaneo, fuerte e indestructible y nos trajo hasta aquí”

Debe ser por eso que las medidas de seguridad para la ceremonia de pose son excepcionales, incluyendo tropas de combate con armas de largo alcance y pasamontañas, naturalmente con autorización de usar esas armas; las medidas alcanzaron a los periodistas que fueron sometidos a medidas restrictivas al punto de no disponer de sanitarios, llevar las manzanas cortadas, porque enteras eran prohibidas, hubo reclamaciones de todo tipo incluyendo el abandono de la cobertura por corresponsales de China y Francia; mientras en la transmisión de estudio el ancla de la TV Globo se deshacía en elogios a la tecnología de información de la emisora que consiguió llenar los “desafíos logísticos” de la cobertura. El periodista Kennedy Alencar alerta (01/01) que el rigor en la seguridad “alimenta una narrativa de conspiración” contra el presidente electo. Un día antes (31/12/2018) el líder del Movimiento de los Sin Tierra, João Pedro Stédile, declaraba: “Nosotros no tenemos ningún interés en violencia, porque cuando la disputa entra a ese nivel ¿Quién va perder? Nosotros, ¿no? Ellos tienen los pistoleros, la policía y el juez. Nosotros queremos paz y negociar”.

A la pose de Jair Bolsonaro asisten diez Jefes de Estado, tres vice presidentes, doce cancilleres, dieciocho enviados especiales y tres directores de organismos internacionales, la mayoría de América del Sur.

En su discurso de pose el tema principal es el ideológico: “Convoco a cada uno de los parlamentarios para que me ayuden en la misión de restaurar y de re erguir nuestra Patria, libertándola, definitivamente del yugo de la corrupción, la criminalidad, la irresponsabilidad económica y la sumisión ideológica” […] “De aquí adelante, nos guiaremos por la voluntad soberana de aquellos brasileños que quieren buenas escuelas, capaces de preparar sus hijos para el mercado de trabajo y no para la militancia política”. Las siguientes 12 horas son un festival de declaraciones contradictorias del presidente y su equipo ministerial; por un lado el presidente habla del aumento del impuesto a las operaciones financieras, alteración del impuesto a la renta, modificación de la edad mínima para jubilación; por otro lado sus ministros y secretarios, como el de Hacienda Federal y el Jefe de la Casa Civil, intentan calmar los ánimos de los periodistas; “no era exactamente eso…”, “en realidad él quiso decir…” y argumentos semejantes.

Luego, como es normal, juramentan los nuevos ministros, la prensa alternativa apunta que nueve de los 22 ministros son investigados por diversos crímenes y uno, el de medio ambiente, fue condenado recientemente por improbidad administrativa y crimen ambiental.

Algunas ceremonias se destacan: el ministro de relaciones Exteriores, Ernesto Araujo, arremete contra el “marxismo cultural [que] pilotea el globalismo” y contra el cual se opondrá con la “fe en Cristo para luchar contra el globalismo anti cristiano”; el ministro de Educación, Ricardo Vélez Rodríguez, anuncia que va acabar el “marxismo cultural en las escuelas” y la “ideología de género,…porque hace mal a la salud”; la ministra de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, Damares Alves, afirma que “el Estado es laico, pero esta ministra es terriblemente cristiana” y que “es una nueva era en el Brasil: niños se visten de azul y niñas de rosado”.

El PT y aliados rinden homenaje a Lula el día de Año Nuevo, con una manifestación junto a la vigilia permanente frente a su lugar de reclusión en Curitiba, extienden una banderola de 60 m: Lula Libre.

Las medidas efectivas de gobierno comienzan de inmediato: el salario mínimo es fijado debajo de la previsión presupuestal aprobada por el Congreso (01/01), se le encomienda al Ministerio de Agricultura (02/01), ahora bajo control de los “ruralistas” la gestión de las tierras indígenas y quilombolas, así como las reservas naturales; se anuncia la demisión de más de 300 funcionarios (03/01) como parte de lo que el ministro de la Casa Civil, Onyx Lorenzoni, denomina “despetización” del gobierno (que ya no estaba bajo gestión del PT); el ministro de Relaciones Exteriores viaja a Lima donde apoya los ataques a Venezuela y, de regreso anuncia abrir la estructura de Itamarati a no diplomáticos; se anuncia el envío de la propuesta de reforma de la seguridad social, incluyendo jubilación privada, con proyección de 10 años; el presidente resume (03/01): “El Brasil es el país de los derechos en exceso, pero faltan empleos. Mire los Estados Unidos, ellos casi no tienen derechos. La idea es profundizar la reforma laboral”.

Me parece que el mejor análisis de la coyuntura es el que hace el periodista Octavio Guedes, del programa Estudio I de la Globo News: “el gobierno Bolsonaro está formado por el núcleo económico (Paulo Guedes), el núcleo de la justicia (Moro), el núcleo militar (Mourão, Heleno) y el núcleo del entretenimiento, que crea todas esas polémicas para entretener la opinión pública y evitar debatir aquello que es esencial”. Lula, desde su celda, complementa: “[Bolsonaro] está usando temas morales o de comportamiento como cortina de humo para acciones impopulares en las áreas económica y de derechos sociales”.

Mientras tanto siguen sin solución los casos del atentado a Bolsonaro, el caso Queiroz y el asesinato de Marielle Franco.

El periodista Chico (Francisco) Sá, El País, España, 06/01, describe: Bolso Mirror Así como en la distopía general de Black Mirror, algunos de nosotros vivimos la ilusión de dueños del control remoto de la fábula. Más que nada. Como si un post lacrador o un meme de escarnio fuese capaz de frenar el horror […] Maldito comunismo tropicaliente: casi 30% de la renta del Brasil está en manos de apenas 1% de los habitantes del país, según la Pesquisa de Desigualdad Mundial 2018, coordinada por el economista francés Thomas Piketty.

Hasta breve

Enrique Tinoco

Salvador, 10 de enero de 2019

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