LA CAÍDA DE CHÁVARRY

No es nuestra formación el alegrarse por la desgracia de otro.

Pero sí, preferimos tomar como ejemplo una vida azarosa y terca por alguien que se puso la soga al cuello.

Es bueno recordar que en nuestra organización republicana, hay jerarquía en la escala de autoridades y funcionarios. A esto se agrega el respeto y la deferencia hacia alguien que ostenta mayor cargo aunque no esté dentro de las funciones.

Por ejemplo, se dice que el Poder Judicial es autónomo. Que las universidades tienen su “campus”, etc.

Pero quien está por sobre todas las cosas es el Presidente de la República que representa a la Nación pese a quien le pese.

Así dice nuestra Carta Magna y hay que respetarlo si uno se cree ser demócrata.

Porque no puede haber un estado dentro de otro estado.

Y el hecho de que el ex Fiscal de la Nación, Pedro Gonzalo Chávarry Vallejos, se encabritara poniendo en entre dicho la autoridad del Presidente del Perú, era desconocer su propia envestidura y propenso a formar escuela de desconocimiento de la jerarquía y el respeto.

Desde que asumió tan delicado cargo como Fiscal de la Nación, ya augurábamos desatinos en su comportamiento de sumo sacerdote, de intocable y soberbio.

Y las consecuencias los está pagando y lo peor ha salido luego de salpicar a todo el mundo con sus guardados resentimientos indignos de una autoridad de tanta jerarquía.

Ahora resulta que los actores que ingresaron al local lacrado por la fiscalía fue por “orden de Chávarry”, algo increíble para una persona que conoce las leyes y sus consecuencias.

Una vez más, no nos equivocamos.

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