SAN PEDRITO EN LA HISTORIA DE CHIMBOTE

El Obispo del Callao José Luis del Palacio Pérez-Mendel, entregando la distinción  del Premio Nacional de Periodismo, a José Gutiérrez Blas, en el evento que organizó la Conferencia Episcopal Peruana, en Lima.

Solo la inteligencia y la experiencia del intelectual porteño, José Gutiérrez Blas es capaz de concebir una plaqueta de la calidad y contenido que nos hace llegar

como una forma de testimoniar nuestra vieja amistad acrisolada en temple de acero.

            San Pedro (Sobre esta piedra edificaré mi templo), en quien Jesucristo confió la fortaleza del cristianismo, en la pluma de Gutiérrez Blas, no necesita mucho papel para trasuntar la fe del pueblo chimbotano, sino calidad y claridad en la expresión resumida en diez tópicos, cual más interesantes para el lector que busca ampliar sus conocimientos sobre un personaje bíblico y un discípulo bienamado.

            El periodista, docente e intelectual consagrado de Chimbote, José Gutiérrez Blas, usa un lenguaje coloquial como para que todo el mundo entienda su mensaje y su intensión de redimir la fe del “pescador de hombres”.

            Los moradores de Chimbote, otrora llamada “Primer puerto pesquero del mundo”, han encontrado suficientes muestras del que ha venido de mar afuera para redimir a los de mar adentro, gente sencilla, trabajadora, carismática que en poco tiempo ha logrado hacer de una humilde caleta, un puerto pujante, fruto del tesón, el trabajo infatigable, pero teniendo siempre a su lado a  San Pedrito como “protector espiritual”, como nos dice el autor.

            Ha tenido que pasar 400 años en que el pueblo santeño cada vez más creyente en el apóstol San Pedro, para que el oficialismo al ver la devoción de los pobladores,  declare “Patrimonio Cultural de la Nación” a las festividades del apóstol “San Pedrito que cada año se realiza en Chimbote ante una compacta masa de gente que se arremolina en procesión cada 29 de Junio y también el Congreso, el año pasado, declaró la fiesta chimbotana de “Interés Nacional”.

            Gutiérrez Blas nos recuerda que la fe en San Pedrito, como se le llama cariñosamente, se fue extendiendo luego de haber nacido en el corazón de cuatro o cinco indígenas habitantes de la caleta “El Ferrol”, nombre originario de Chimbote que para sus festividades, llegaban caminantes procedentes de los pueblos vecinos como Santa, Tambo Real, Samanco, San Jacinto, Nepeña, incluso Casma para confraternizar con los “pata salada”, apelativo cariñoso con que se conocía a los chimbotanos del ayer.

            Y la festividad de San Pedro era también para degustar los platos exóticos como la “cabeza de chancho, el pavo horneado, el jamón serrano, la causa de cachema con yuca y camote y otros platos a base de pescados y mariscos “saliditos del mar”, así como: el robalo, bonito, langosta, cangrejo, choro, maruchas.

“No dejaba de haber el picante de pulpo, el seco de raya, el jugoso de tollo; y después como “asentativo” la chicha y los postres para los más exigentes, así apetitoso, nos narra, nuestro entrañable amigo, Pepe Gutiérrez.

            La investigación y acuciosidad de Gutiérrez Blas, ha servido para merecer el premio Nacional de Periodismo otorgada por la Conferencia Episcopal Peruana “Juan Landázuri Ricketts” por resaltar los valores humanos y la dignidad, merecimiento que fue comentado mediante trasmisión por Radio Vaticano.

            José Gutiérrez Blas, con esta obra demuestra una vez más que como el vino escanciado, demuestra calidad y sus obras así lo demuestran, como buen vigía, siempre a la defensa del pueblo donde vive y por el que entrega su vida.—

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