INMORTAL HERMANO…CÉSAR VALLEJO

En mi afán de reunir testimonios de los escritores y poetas de la última generación, para con ellos intentar editar una nueva antología; se me ha ido acumulando varias producciones literarias muy valiosas desde el punto de vista del esfuerzo de cada autor por dar a conocer su venero, venciendo críticas adversas, falta de apoyo a todo lo que es cultura y lo más grave, falta de lectores.

            Pareciera que hoy hay que pagar a la gente, para que lea. Irónico ¿verdad?

            Rosa Morales García, nos entrega una plaqueta de pocas páginas pero enjundiosas y todas para reforzar los conocimientos que se tiene sobre nuestro gran César Abraham Vallejo Mendoza a quien rinde tributo “en la galaxia del amor y de los sueños”.

            “Santiago (de Chuco) acoge mi sencillo pago, a tu privilegiado surco, donde florece el combatiente que está reuniendo a todos los hombres de la tierra”, nos dice la autora muy optimistamente.

            Rosa Morales, aún va más lejos siguiendo la estela de la luz que le guía: Vallejo, para decirnos muy segura de sí: “Que tu poesía sea el granero del cual todos nos alimentemos, día a día”:

                        César

                        No estás

                        Pero nos hablas

                        Con el acento pronunciado en tus batallas

                        Con el idioma de amor entre eucaliptos,

                        jilgueros y retamas…

De, Inmortal hermano

            Rosa Morales, con el buen gusto que le acompaña, consigna en su plaqueta la “Interpretación Literaria de la Poesía de César Abraham” en el que se dice:

            “La temática crítica cruza Los Heraldos Negros, cuya vértebra

            Intertextual bien pudiera ser…Padre por qué me has abandonado…”

            En el poema La Cena Miserable, César Vallejo, desarrolla 

            un lenguaje metafórico. En la primera estrofa: Hasta cuándo

            estaremos esperando lo que no nos debe (la muerte), hasta

            cuándo vamos a cargar esta cruz, hasta cuando seguirán los

            sufrimientos y desamparos, hasta cuándo la desigualdad, hasta

            cuándo este valle de lágrimas. Es una serie de apelaciones del yo

            poético.

            En este poema, Vallejo suma su identificación con la última

            Cena que fue la crucificción, en la que Cristo vio, en efecto, su

            carne mordida y su sangre escanciada de su costado, bebida por

            la tierra, antes de la muerte.

            Al final del poema Vallejo plantea la pregunta fulcro: “¿Hasta

            Cuándo la cena durará?…

            Hasta cuando se transforme en gloriosa cena universal.

Sin embargo y para no decir que se desconoce la vida de nuestro César Abraham, hay que esclarecer de que casi nunca tuvo una vida holgada a excepción de cuando vivía de niño y estudiante en Santiago de Chuco. Pero desde que salió del seno familiar, tuvo que enfrentar serios problemas económicos. Nos lo dice su compañera hasta la muerte Georgette Philippart:

1924.-El escultor costarricense Max Jiménez, le deja su “Atelier” aliviándole aunque muy relativamente su apremiante situación económica.

1925.-Se convierte en “Temperamental en extremo angustiado y reproduce lo que decía Vallejo “todo esto no es ni yo ni mi vida”.

1931.-Vallejo atraviesa una situación material difícil en extremo y para remediar la precariedad material que le apremia traduce tres obras de escritores franceses.

1932.- Este año, Vallejo confiesa: “A qué escribir poemas”…¿para qué y para quién? ¿Para el cajón?…y leeremos después de su muerte “Y, ya no puedo más con tanto cajón”.

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