¿ESPEJISMO O REALIDAD?

El pueblo peruano clamaba, exigía en una palabra. Llenaba calles y plazas pidiendo la disolución del congreso en manos de piratas politiqueros encargados de sembrar la zozobra y la inestabilidad ciudadana.

            El pueblo se pronunció masivamente en el referéndum por una nueva democracia salida de las entrañas mismas de su ser.

            El pueblo veía con impotencia, cómo un grupúsculo usaba su nombre para hacer lo que se le venía en gana lo que en buen romance era una usurpación.

            Se elige a los integrantes del Legislativo y del Ejecutivo para que sean los defensores de las libertades, para hallar la prosperidad de la gente, para que vele por su bienestar y no para que se enriquezcan pandillas de delincuentes.

            Hasta que surgió el mejor hortelano y descubrió que “la crisis era una sola llamada CORRUPCIÓN” y que estaba siendo abonada, aporcada y decorada por la alianza fujiaprista que en actitud contraproducente y engañosa se desgañitaba a los cuatro vientos de que eran los defensores de la democracia.

            Hasta que el 30 de setiembre, el Presidente Martín Vizcarra, tomó al toro por las astas y disolvió el Congreso.

            Pero no en una actitud dictatorial pisoteando la Constitución Política del Estado ni menos derramando sangre ni poniendo tanques ni enviando al ejército como es usual en estos casos, sino con la ley en la mano y el apoyo del pueblo peruano que en una sola voz aprobó esta medida con la esperanza de volver a los carriles de la verdadera democracia.

            Sin embargo, el fujiaprismo con su aliado Pedro Olaechea que dejó de ser el Presidente del Congreso, para convertirse en Presidente de la Comisión Permanente, armó a sus marionetas a fin de usar los últimos recursos a fuerza de gritos e insultos.

            Hasta llegó a “elegir” a una presidenta de la república en funciones usando a Meche, que desde mucho antes daba muestras de ambición y figuretismo.

            Y desde entonces las pataletas han ido cayendo por su propio peso y poca consistencia jurídica.

            Y algo sintomático es el hecho de que “a como dé lugar”, Olaechea quiere que su primo hermano juramente como miembro del Tribunal Constitucional (TC) elegido por el congreso disuelto y hasta se ha apersonado pidiendo hora y fecha para su juramentación.

            Este hecho, en los medios de la población civil, se llama “nepotismo”, pero en las esferas donde se tiene la sartén por el mango, todo vale como se ha visto hace poco que los parientes de los congresistas llenaban las oficinas “del primer poder del estado” como empleados y hasta “asesores”.

            Señor Presidente Vizcarra: No confíe en aquellos que frecuentan los partidos políticos porque seguro están detrás de un puesto, queriendo un favor o buscando en los bienes públicos una fortuna para desmantelarlos.

            Busque sin temor a equivocarse a gente que siempre vive en la incógnita y que vive de su trabajo honesto; que no tiene reparos en laborar de sol a sol para conseguir su sustento y de su familia. No confíe en los “huele guisos” que están de puerta en puerta de las agrupaciones políticas y luego se convierten en Felipillos que se vende al mejor postor.

            En el Perú hay gente de bien que cuando se le confía un destino lo cumple a plenitud y a veces sin necesidad de recompensa. Ejemplo palpable ha sido su Premier Salvador Alejandro Jorge del Solar Labarthe que ha dado ejemplo al mundo, de moral, coraje, decisión, respeto a la ley y a sus compatriotas.

            Que Dios escuche nuestras oraciones y que nuestros anhelos se cumplan.

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