¡CÓMO CAMBIA EL PELÓN!

Nicomedes Santa Cruz decía “Cómo has cambiado pelona…”, refiriéndose sin duda a alguna chica de su época.

            Pues si Nicomedes cantó alguna vez a la Pelona, nosotros nos referiremos al “Pelón”.

            En la vida, al que nos trajeron nuestros padres con mucho amor, el hombre sufre cambios sustanciales hasta llegar a la vejez.

            Cuando niño, todo es color de rosa, juego, belleza, optimismo. No hay sombra ni “nube gris que nubla el camino”.

            Adolescente, comienzan los sin sabores y el espejo refleja lo que otros logran, la riqueza que otros amasan. Comienzan los resentimientos y se quiere repartir lo que otros han cosechado con trabajo y sudor.

            Pero como “no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo resista”, también el hombre, al obtener mayoría de edad, reflexiona y ve las cosas con realismo. El hogar no está para bromas y los deberes para con los hijos hace que “siente cabeza” y de incendiario que era en la adolescencia, de adulto se convierte en bombero, todo apaga. Ya no quiere la lucha de clases y para vivir mejor, trabaja con más denuedo, se vuelve ahorrativo y se olvida de ser despilfarrador y parrandero. En pocas palabras: guarda pan para mayo.

            Todo esto si es responsable, pero si no lo es, vivirá la adultez en aprietos y dando pena a la gente.

            La adultez es contemplar el río que nunca tiene las mismas aguas, pero siempre se añora las primeras corrientes que nunca volverán.—

También te podría gustar...